Servicios como Snapchat han demostrado que hay valor en olvidar lo que hacemos en Internet.
El periódico Wall Street Journal describió a Snapchat como el mejor invento de 2013. No es que sea algo que cambió al mundo, terminó con la pobreza o resolvió el problema energético, sin embargo, la app hizo eco de algo que estuvo en discusión durante gran parte de 2013: la privacidad.
Snapchat elimina los mensajes algunos segundos después de que los recibe la persona a quien iban dirigidos. Hay fallas que permiten capturar el mensaje para la posteridad, pero la idea es que la conversación no será vista por otros y no quedarán registros.
Esto se contrasta con lo que hace Facebook, que mantiene un perfil con todo lo que has hecho en tu vida. Este cambio de mentalidad es característico de una generación que aprecia más el valor de la privacidad, y por lo mismo habría decidido dar a conocer las operaciones de la NSA, considerando que iban más allá de los límites aceptables.
¿Viene la Internet borrable? Probablemente tendremos los servicios que recuerdan para siempre y los que se olvidan de las cosas funcionando en paralelo en el futuro cercano.
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