Gabriel Bestard-Ribas, fundador de Goji, estaba harto de que las llaves de su casa dañaran el smartphone en su bolsillo. Por eso unió ambos objetos y creó una de las múltiples cerraduras electrónicas que se presentaron en el Salón de la Electrónica de Consumo (CES) en Las Vegas.
Esta cerradura, que combina tecnología virtual y mecánica de varios siglos, detecta cuándo el teléfono inteligente del habitante de la vivienda se aproxima, abriéndole la puerta y dándole la bienvenida por su nombre.
Una aplicación en el smartphone informa a la cerradura que alguien se está acercando y, al ser un habitante de la casa o un conocido que dispone de la “clave numérica”, la puerta se abre con un mensaje personalizado.
Una cámara integrada a la cerradura electrónica saca fotos de los visitantes que, junto con una alerta sobre la llegada de estos, son enviadas a los smartphones de los inquilinos a través de la red inalámbrica de internet de la vivienda.
Las claves numéricas temporales, que tienen una validez limitada de tiempo o están restringidas a ciertos periodos, pueden también ser enviadas por correo electrónico a los visitantes.
Ver en la versión impresa las páginas: 2 B