Anagilmara Vílchez Z.
Entre las sombras. Así caminan los transeúntes, que a unos metros del barrio Jorge Dimitrov recorren por la noche la calle que separa a Plaza El Sol de la Catedral Metropolitana de Managua.
Y es que las luminarias públicas en esa zona están instaladas, pero desde hace meses no alumbran ni un centímetro de la calle.
“La gente se queja por la falta de iluminación en lugares estratégicos de la ciudad, también en los puentes, a orillas de los cauces, no hay iluminación pública y eso da como consecuencia de que la delincuencia ataque a las personas”, dice Rubén Arriola, promotor del Centro Jurídico Social, Ayuda al Consumidor.
Él además señala que en los barrios más pobres de la capital la situación es incluso más dramática, pues no hay alumbrado público pero en las facturas de energía eléctrica que le llegan a los usuarios se les cobra un monto extra por este servicio.
El barrio Nueva Nicaragua, ubicado en los alrededores del cementerio Milagro de Dios, es uno de los puntos de Managua donde la población reclama la falta de alumbrado público.
“Aquí es peligroso, siempre ha estado sin luz”, asegura Elieser Jarquín, quien conduce una caponera en la zona. Él sabe que mientras no instalen luminarias, en la “oscurana” deberá continuar “capeando” hoyos y manejando lo más rápido posible para evitar asaltos.
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