Alejandro Serrano Caldera

Diciembre: esperanza y nostalgia

Diciembre es el mes de la esperanza y la nostalgia. Esperamos que la buenaventura sea esparcida con motivo de la conmemoración del nacimiento del Hijo de Dios, y evocamos en cada Nochebuena otras embellecidas en el recuerdo.

Diciembre es anhelo y remembranza; el tiempo en que el sol es más claro y el cielo más azul, porque en él están contenidos la misma claridad y el mismo azul intenso de otros diciembres nicaragüenses, que han bañado de luz el día y poblado de estrellas las frescas y profundas noches navideñas.

Si algún momento hace evidente la identidad del nicaragüense, este se da en el mes de diciembre, durante las celebraciones de la Purísima y la Navidad. Pero ese común denominador de la nicaraguanidad no es solamente el fervor religioso, sin duda uno de sus componentes esenciales, sino también un sentido festivo de estas celebraciones, y sobre todo, la música de la Purísima y de la Navidad, en donde se enlaza el sentido de la religiosidad y la fiesta, con el arte musical que hilvana todos los otros componentes del alma colectiva del nicaragüense.

La Inmaculada Concepción es una devoción del mundo cristiano católico, pero la Gritería es una celebración de Nicaragua. El grito festivo “¿quién causa tanta alegría?”, y su respuesta “la Concepción de María”, expresa aquí, y en cualquier parte, una de las más sólidas bases de la identidad nicaragüense.

Parte fundamental del espíritu colectivo de celebración es la música que da continuidad y permanencia a esas manifestaciones religiosas, transformadas en expresiones del sentimiento nacional. “Por eso el cristianismo”, “Salve Azucena Divina”, “Tu Gloria”, “Toda Hermosa eres María”, “Ese cabellito rubio”, entre otros cantos que invariablemente año tras año pueblan de voces alegres, en medio de las más rudas frustraciones, los azules diciembres de Nicaragua, son el verdadero “Himno de la alegría” del pueblo nicaragüense.

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  • Diciembre es mes de la esperanza y la nostalgia, anhelo y remembranza, deseo profundo de construir el futuro con la esperanza incierta que todo porvenir ofrece y con las esencias de un pasado al que ya hemos quitado sus penas y sinsabores. Quizás la ansiedad del futuro no sea otra cosa que la fuerza que atrae a las raíces y a los orígenes.

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La Navidad es el acontecimiento más importante de la cristiandad. Nuestra Navidad es un hecho constitutivo de identidad nacional. Es una Navidad que representa la integración europeo-nicaragüense; son los símbolos y mensajes de la tradición judeo-cristiana, universalizados por Europa, pero recreados por nosotros con nuestros propios ingredientes.

Navidad de exuberante naturaleza, de cantos de pájaros y cielos azules, de noches límpidas y profundas, de luna y estrellas mensajeras de esperanzas renovadas. Navidad que se gusta en la cocina criolla y en sus tradiciones heredadas a través de las generaciones; pero sobre todo, Navidad en la música, en los sones de pascua, villancicos y cantos al Niño Dios.

Nicaragua tiene una Navidad hecha música, que integra la alegría rural y urbana, el paisaje bucólico y los cantos de la naturaleza, con lejanos aires de bulerías sevillanas, jotas aragonesas y oberturas de zarzuelas. Esa música que recoge todas las alegrías y todas las nostalgias, es parte constitutiva del ser nicaragüense.

Pablo Vega y Raudez y Alejandro Vega Matus son destacados artífices de ese patrimonio musical de Nicaragua. No los únicos, ciertamente, pero su música de la Purísima y de la Navidad es de las que más ha tocado el corazón de los nicaragüenses.

En general los nombres de los autores de los cantos de la Purísima y de los villancicos y sones de pascua y de Navidad son conocidos en círculos culturales relativamente reducidos. La mayoría del pueblo no conoce sus nombres, pero conoce, vive y es su música. La música de la Purísima y de la Navidad es cada vez menos de sus autores y cada vez más del pueblo. Paradójica situación esta, que con una injusticia, el poco conocimiento o el olvido de sus creadores, realiza el mayor acto de justicia, la identificación de esas melodías con el alma del pueblo.

La lista de compositores que han construido ese patrimonio musical es amplia, y todos merecen, sin duda, el más pleno reconocimiento y la mayor gratitud por su aporte a la tradición y al arte. Entre ellos, cabría destacar los nombres de Carlos Ramírez Velásquez, Luis A. Delgadillo, Manuel Ibarra, Alberto Gutiérrez Laguna y Carlos Mejía Godoy, uno de los más populares, quien es el autor de “Un gajo de chilincocos”, son de pascua que, junto a muchos otros, alegra las noches navideñas nicaragüenses.

Todo eso es diciembre, mes de la esperanza y la nostalgia, anhelo y remembranza, deseo profundo de construir el futuro con la esperanza incierta que todo porvenir ofrece y con las esencias de un pasado al que ya hemos quitado sus penas y sinsabores. Quizás la ansiedad del futuro no sea otra cosa que la fuerza que atrae a las raíces y a los orígenes.

Pero diciembre es también pobreza, sobre todo de los niños, que resalta contra el fondo de música, luces y regalos y hace más doloroso su desamparo.

La búsqueda de una solución integral a esta injusticia es impostergable y no se trata solo de acciones caritativas para sentirnos a gusto con nuestra conciencia, sino del cumplimiento de un deber que exige la participación de la comunidad en forma organizada para cumplir con una responsabilidad que nos concierne a todos.

Solo impregnada de un espíritu de justicia y humanidad nuestra Navidad adquirirá su dimensión espiritual y su sentido verdadero. Solo así nuestros villancicos y cantos al Niño Dios, al asumir la pureza originaria con que fueron creados, reflejarán el espíritu de un pueblo noble que sabe ser solidario en medio de un mundo indiferente e insensible.  

El autor es jurista y filósofo nicaragüense.

Columna del día Opinión diciembre esperanza nostalgia archivo

COMENTARIOS

  1. Genaro Matute
    Hace 13 años

    Este precioso artículo del Dr.Serrano Caldera quien, además de jurista y filósofo,es un destacado poeta,delicado prosista,músico y compositor (aquí entre nos descendiente directo del gran maestro Alejandro Vega Matus), como en una nube de armonías,nos ha transportado regresivamente a un mundo de recuerdos y vivencias hermosas de nuestra patria. Y nos muestra las raíces espirituales de nuestro pueblo que, no obstante los «sinsabores»,se mantienen incólumes.

  2. Juan
    Hace 13 años

    Es importante observar que se entra en la ultima estacion que comenzo esta diciembre 21 que es el solticio de invierno donde la madre naturaleza cierra su ciclo y comiensa de nuevo en Marzo con el equinoccio de primavera…

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