Negociadores
“El país pasa a ser una monarquía, me designo rey y destruiré la luna porque no me gusta”, anuncia con desparpajo el dictador. “¡Un momento! Negociemos. El país no puede pasar a ser una monarquía con rey y todo, sería un retroceso, y mucho menos estamos de acuerdo con que se destruya la luna. Es una locura”, reclama el líder de los empresarios. “Ok. Negociemos”, cede el dictador. Horas más tarde el líder de los empresarios llama a una conferencia de prensa para anunciar alegremente: “¡Hemos salvado a la luna!”
Ejército
Uno de los hechos más notables durante la administración de doña Violeta fue el comienzo de la profesionalización del Ejército. Parecía imposible. Imagínese nomás lo que significaba desmontar a un ejército que se definía como brazo armado de un partido y con un jefe que era precisamente el hermano del caudillo que prometía “gobernar desde abajo”. Contra pronóstico, y si mayores traumas, sucedió lo imposible. El general Humberto Ortega se fue, y los nuevos jefes comenzaron a llegar a través de un sistema de ascensos claro, reglamentado, y no como un favor personal de nadie. Ningún jefe sentía que le debía su cargo a algún presidente, quien a lo sumo podía escoger al nuevo jefe de una terna que le presentaba el propio Ejército. Ningún jefe pensaba que podía quedarse después de su periodo. Nicaragua le debe mucha de la democracia y mucha de la paz que ha gozado a ese mecanismo que parece tan sencillo y que pronto estaremos añorando.
Rarezas
A ver si entiendo El 1 de enero entra en vigencia la reforma a la seguridad social nicaragüense. Hay varias cosas raras. Una, que no se conoce el documento de reformas que plantea el gobierno, más allá de lo que dijo el comandante Bayardo Arce, a grandes rasgos, hace algunos meses. Dos, tampoco se conoce el documento de lo que planteó el COSEP, que se ha erigido como el gran negociador. Y tres, el anuncio lo hace el presidente del COSEP y no el gobierno como corresponde. O sea, que el 1 de enero entrará en vigencia una ley que transformará nuestras vidas durante muchos años sin que nadie más que ellos la conozcan. ¿No está demasiado raro esto?
Tapón
Sucede si, que alguien con muy mala fe ha comenzado a armar la bomba de tiempo que puede ser el Ejército. Primero elimina el sano drenaje que existía al permitir la reelección de los jefes. Con ello se pone un tapón. Si el actual jefe del Ejército, que se debe ir en febrero de 2015, no se va, el primero en la sucesión de mando no puede ascender como le corresponde, y tampoco el que esta atrás, y así sucesivamente hasta abajo. Y ese jefe, que se mantiene ahí, taponando al resto, le deberá su cargo solo al caudillo que decidió mantenerlo como jefe. ¿A quién creen que será leal? Entonces la bomba de tiempo puede estallar cuando la oficialidad inconforme sienta que en la cúpula militar se enranchó un montón de viejos que les impiden el ascenso, como sucedía con la Guardia de Somoza, o cuando el Ejército pase a ser una guardia personal. O sea, la sombra de lo que era, y de lo que aún queda por ahí.
Intromisión
Independientemente de la opinión que sobre Edén Pastora tengamos, no puede venir al Interpol a ficharlo como delincuente por los trabajos que ha hecho como representante del Gobierno nicaragüense en una zona sobre la que actualmente se ventila un juicio en la corte internacional de La Haya. Si interpol persigue a Pastora por hacer obras en un territorio en litigio, con ello está atribuyendo, de hecho, el dominio de esa zona a Costa Rica, antes que la Corte se haya pronunciado. Un grave precedente, para un organismo internacional, del cual Nicaragua también es parte. Estos señores de la Interpol están debiendo una disculpa, no a Pastora, sino a Nicaragua.
Drenaje
Pero como Daniel Ortega piensa en todo, ya tomó las previsiones para evitar que el Ejército sufra una implosión por el tapón que le está colocando. Ha diseñado un drenaje sui generis que no estoy muy seguro que vaya a funcionar. Antes de llegar al “tapón”, los oficiales son enviados en “comisión de servicio” a lucrativas actividades civiles. Sí, sí, como el general Balladares. O sea, el drenaje no será vertical, sino horizontal. Y así, según sus cálculos, los militares están felices y él tiene, otra vez, su Ejército. Como alguna vez lo tuvo Somoza.
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