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Una aventura épica e impactante

La historia del título nos lleva a la antigua Roma, metiéndonos en la piel de Marius Titus, un legionario romano con el que tenemos nuestro primer contacto durante el asedio de Roma por parte de las fuerzas bárbaras.

La historia del título nos lleva a la antigua Roma, metiéndonos en la piel de Marius Titus, un legionario romano con el que tenemos nuestro primer contacto durante el asedio de Roma por parte de las fuerzas bárbaras.

Con una ciudad en llamas y plagada de enemigos aprenderemos a controlar a este hábil combatiente, mientras tratamos de ayudar al propio emperador Nerón para que no caiga en las manos del enemigo.

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Un auténtico clímax gráfico es la perfecta carta de presentación del juego, de la consola y de la nueva generación.

Es un paisaje imponente, coronado con un palacio gigantesco, rico en detalles, salpicado de estatuas, fuentes, columnas y adornos que además forman parte del escenario, no es un fondo pintado ni nada parecido. Cientos de figuras aparecen enzarzadas en combate, con impactantes efectos, explosiones y partículas que forman un paisaje sobrecogedor.

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Los primeros minutos resultan espectaculares, con un detalladísimo modelado de Roma y varios momentos absolutamente sorprendentes desde el punto de vista visual. Sin embargo, la historia de Ryse: Son of Rome no comienza a despegar hasta que acaba este episodio y comienzan los flashbacks del protagonista.

Serán ocho capítulos de la campaña para un jugador, aproximadamente 4 a 5 horas de juego.

El viaje nos llevará a Bretaña, a las tierras más allá del muro y de vuelta a Roma para una parte final en la que el título gana en interés gracias a un par de giros argumentales no demasiado sorprendentes, pero sí muy efectistas.

En líneas generales no puede decirse que el argumento que maneja Ryse: Son of Rome sea merecedor de demasiados piropos, pero resulta extrañamente familiar en el estilo más típico de historias épicas como Gladiator o incluso 300. Es decir que cumple y por momentos emociona, aunque la variedad de situaciones que presenta no sea precisamente lo más interesante del programa de Crytek. Y es que la siguiente parada al hablar del Ryse: Son of Rome es su propuesta jugable.

ACCIÓN, BÁSICA ACCIÓN

Estamos ante un “yo contra el barrio” de lo más clásico, de esos en que el avance es continuo y sin alternativas de caminos secundarios. Por lo general nuestra misión es básicamente acabar con todo ser que se mueva y se atreva a levantar su arma en nuestra contra.

Evidentemente hay pequeños giros y cambios en la mecánica, pero en todo momento da la sensación de que estemos ante una versión modernizada de Streets of Rage y similares. Esto no es precisamente malo, ya que depende de la propia desarrolladora saber llevar la jugabilidad para que no resulte tediosa, de hecho Ryse no aburre en ningún momento durante su campaña. Lo que no puede decirse es que busque innovar de ninguna de las maneras.

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