La Iglesia no es oposición, dice Monseñor Baez
Leonor Álvarez y Emiliano Chamorro
El obispo auxiliar de la Arquidiócesis de Managua, Silvio José Báez, quiere creer que el presidente inconstitucional Daniel Ortega es sincero cuando asegura que tiene la intención de dialogar con la Iglesia, según hizo ver Ortega en el encuentro del martes, cuando los miembros de la Conferencia Episcopal de Nicaragua (CEN) se sentaron a comer con el Ejecutivo, en ocasión de la visita del cardenal primado Nicolás López.
El también exdiputado y analista político, Agustín Jarquín Anaya, considera que todo diálogo es positivo y dependerá de la voluntad que tenga Ortega de retomar los principios de Esquipulas y las promesas al pueblo cuando pidió “una segunda oportunidad” para gobernar el país.
El pastor Augusto Cesar Marenco opinó que todo diálogo franco es importante para encontrar solución a los conflictos.
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Báez insistió en que esa reunión fue “un encuentro amistoso, donde no se tocó un solo tema de la vida nacional, porque ese no era el objetivo”.
“Si yo les contara todas las cosas que hablamos, hasta de dónde estaba el cuerpo de Cristóbal Colón: si en Santo Domingo, en La Habana o en Sevilla”, dijo Báez para hacer ver la plática informal que sostuvieron con Ortega, mientras almorzaban una “comida riquísima” con vino tinto y, para finalizar, postre y un brindis.
Báez, quien se encontraba ayer en la mañana oficiando una misa de primera comunión en la iglesia de Las Sierritas, detalló que al final de la cena Ortega se puso de pie y por iniciativa propia dirigió unas “brevísimas” palabras, dejando la promesa de que “este puede ser el inicio de unos nuevos encuentros entre nosotros (él y los obispos) y que está abierto al diálogo”.
LAS PALABRAS ESPERADAS
Monseñor Báez, quien hasta ese momento conoció personalmente a Ortega y a su esposa Rosario Murillo, dijo que esas palabras es lo que desde hace más de seis años habían querido escuchar, aunque hayan sido en un ambiente informal.
Asimismo, el prelado manifestó que la pareja presidencial fue “gentilísima” y “amable” en un “ambiente de cordialidad” y espera que este sea el comienzo de una serie de diálogos.
“NO SOMOS ENEMIGOS DEL GOBIERNO”
Báez dejó claro que los obispos no son enemigos del Gobierno ni oposición política ni tampoco adversarios, sino que sus críticas son para mejorar los procedimientos y decisiones que se toman en el país.
“OPOSICIÓN INVISIBLE”
Aún así, Báez dijo que entiende por qué se les ve como opositores, debido a que “en Nicaragua existe una oposición política frágil”. “Quizá el pueblo, como aquí hay una oposición tan frágil y tan fraccionada y a veces tan invisible, ha echado a la Iglesia el papel de la oposición”, valoró el prelado.
BAÉZ, ¿PARIENTE DE MURILLO?
Báez reveló que la Primera Dama Rosario Murillo insistió en que son parientes por parte de uno de sus abuelos, que es de apellido Báez y cada vez que lo ve recuerda “que así era de guapo” su abuelo.
También el presiente inconstitucional Daniel Ortega le dijo a Báez que podrían ser parientes, porque comparten el mismo apellido Ortega.
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