Luis Sánchez Sancho
Don David Bayardo Muñiz, quien reside en San José, California, Estados Unidos, y es asiduo lector de esta columna semanal, me cuenta que en días pasados leyó “un artículo sobre el Halloween (en el cual) el articulista se refería a la mitología escandinava y afirmaba que estaba basada en el Eddas y otros textos medievales. Como nunca he oído o leído en sus interesantes comentarios algo relacionado con el Eddas —agrega el señor Muñiz—, quizás usted encuentre el tiempo suficiente para investigarlo y dárnoslo a conocer…”
En realidad, algo sobre esto he escrito en algunos artículos sobre dioses de la mitología escandinava o nórdica, como Odin y Thor. Pero han sido solo menciones superficiales de los Eddas, como se llaman los libros clásicos en los que se narran los mitos y las antiguas leyendas de los pueblos germánicos y de Europa del norte.
Se conoce que, como dice don Bayardo David Muñiz, los Eddas fueron escritas en la época medieval. Para algunos estudiosos de la mitología nórdica, la palabra Edda se deriva de bisabuela y se refiere probablemente a las “historias de las bisabuelas”, en el sentido de que los Eddas eran los relatos que contaban las mujeres más viejas de las familias y las aldeas. Sin embargo, otros investigadores creen que la palabra Edda significa libro de Oddi, o sea Odín, el dios principal de la mitología nórdica y de algunas religiones etenas, como se les llama a las corrientes actuales del neopaganismo germánico, pues, igual que ocurre con la antigua mitología griega que tiene en la actualidad no pocos creyentes en Grecia y algunas comunidades griegas en el extranjero, el paganismo nórdico también cuenta actualmente con numerosos adeptos.
En la mitología nórdica, germánica o escandinava, Odín es el dios de la sabiduría, pero también de la muerte y de la guerra. Igualmente se le considera dios de la magia, de la adivinación, de la poesía, de la victoria y de la caza. Sin embargo, aunque Odín es la divinidad principal de la mitología nórdica no es el dios original o primigenio. Odín es hijo de un dios anterior llamado Bor y de una giganta cuyo nombre era Bestía, quienes también engendraron a Vili y Vé, quien es el padre de otros dioses como el muy conocido Thor, popularizado por los juegos electrónicos y el cine.
Volviendo a los Eddas, por lo que conozco son dos libros llamados la Vieja Edda y la Nueva Edda. Se cree que el primero fue escrito más o menos en el año 1220, por un historiador y poeta de Islandia llamado Snorri Sturluson, en tanto que e la Nueva Edda es un conjunto de creaciones poéticas de numerosos autores desconocidos.
La Nueva Edda consta de cuatro secciones, incluyendo el prólogo. La segunda sección es una especie de manual de la antigua religión germana y escandinava, o sea que habla de la cosmogonía, de la creación del mundo y de los dioses principales. En la tercera parte de la Nueva Edda se presenta un diálogo entre Bragi, dios de la poesía, y Egir, una misteriosa diosa marina. Y la cuarta parte es un poema que Snorri Sturluson escribió en honor de un rey islandés llamado Hakón.
En lo que se refiere a la Vieja Edda, esta, como ya se ha dicho, es un conjunto de cantos tradicionales, de autores anónimos, considerados como los textos más importantes de la antigua poesía nórdica. La Vieja Edda se divide en dos partes, la primera con textos relacionados a leyendas religiosas y la segunda con poemas épicos sobre las acciones de héroes germanos y escandinavos.
Según escribió el eminente humanista y filósofo danés Heinrich Niedner (1875-1932) en su libro Mitología Nórdica, publicado en 1915, la Vieja Edda comienza con “La visión de la adivina”, el misterioso canto de “la vieja y sublime Voluspa, quien dice:
“Prestad atención, todos vosotros de razas divinas, ¡mayores y pequeños hijos de Heimdal! Voy a narrar las maravillosas hazañas de Valford, los más antiguos relatos de los hombres, los primeros que yo recuerde.
“En la aurora del Tiempo vivía Ymer. No había ni arena, ni mar, ni olas refrescantes. La tierra no existía, ni el cielo sublime. Solo existía el Ginungagap, pero no había hierba.”
El Ginungagap era el “gran vacío» o «hueco enorme», un vasto abismo que existía antes de la creación y era tan profundo que nadie podría alcanzar a ver el fondo.