Humberto Belli Pereira

El camino de Washington

En los caminos de la vida encontramos siempre bifurcaciones, momentos en que debemos escoger entre rutas que tienen destinos y consecuencias muy diversas. Estas pueden ser de gran trascendencia personal y social, sobre todo cuando quien decide es persona de mucho poder.

Un ejemplo clásico lo suministra George Washington, primer presidente de los Estados Unidos. Tras encumbrarse como héroe de la independencia, fue electo la primera vez en 1789 y la segunda en 1792 con un récord nunca superado: el ciento por ciento de los votos electorales. Igual de insuperable fue el prestigio que gozó en sus años de gobernante. Su imagen aparecía en monedas, retratos y afiches, mientras la nación entera lo reverenciaba como padre y gestor de la nueva patria.

Muchos lo consideraban como un “rey republicano”. Nada le impedía una tercera reelección. Ninguna ley lo prohibía y la mayoría del pueblo la anhelaba. A sus 64 años, no era demasiado viejo para gobernar (Ortega tiene 68). Por eso fue una gran sorpresa cuando el 19 de septiembre de 1796, el “Señor Presidente” —Washington había rehusado usar las denominaciones pomposas de excelentísimo y similares— publicó una carta a la nación cuyo primer párrafo decía: “…No estando muy distante el período para la elección de un ciudadano, para la administración del poder ejecutivo de los Estados Unidos… me parece apropiado, especialmente en cuanto pueda conducir a una expresión más libre de la voz popular, que deba ahora anunciaros la resolución que he tomado declinando ser considerado entre los candidatos sobre los cuales ha de recaer vuestra elección”.

Washington estaba consciente de la trascendencia de su decisión. Al renunciar voluntariamente al continuismo presidencial, declaraba con hechos, y no con palabras, que sus principios más profundos eran verdaderamente democrático-republicanos.

Su objetivo era, en palabras del historiador J. Ellis, crear conciencia de que el puesto sobreviviría rutinariamente a su ocupante; que la presidencia norteamericana era fundamentalmente distinta de las monarquías europeas, y que ningún presidente, por bueno que fuera, era indispensable.

Es lo más probable que en vísperas de su decisión más de algún amigo o consejero le haya soplado al oído: “Continúe por favor, señor Presidente; solo usted puede mantener unida y en paz a la nación; el pueblo entero se lo demanda”. Pero él rehusó la tentación de surcar el otro camino; el del César del nuevo imperio, ante quien las cabezas se inclinan. Prefirió retirarse como un civil común y corriente a su finca y dejar la antorcha en otras manos. Haciéndolo prestó a su patria, y al mundo entero, un servicio de valor inestimable.

Su gesto se convirtió en un punto de referencia crucial para las nuevas generaciones y en un elemento seminal del nuevo sistema republicano: el concepto de la rotación o alternabilidad en el poder. Tanto penetró este principio en la cultura política norteamericana que el límite de una reelección se respetó, sin requerirlo la Constitución, hasta las reelecciones de Roosevelt durante la Segunda Guerra Mundial. Tras esta única excepción la costumbre fue elevada a rango constitucional y ha sido siempre obedecida. Ella ha contribuido a la renovación de los liderazgos, a evitar los caudillismos, y a dotar al país de una paz y estabilidad envidiables.

Que distinta podría ser nuestra historia si en el timón de la nación tuviésemos líderes nobles, genuinamente preocupados por dejar un legado civilista, en lugar de tiranuelos convencidos de su indispensabilidad. Los primeros verán sus retratos venerados con gratitud por las generaciones venideras. Los segundos verán destrozadas sus estatuas.  

El autor es sociólogo, fue ministro de Educación.

Columna del día Opinión Camino Washington archivo

COMENTARIOS

  1. Ciencia Politica
    Hace 13 años

    Que paso Humberto? estas promoviendo una presidencia de dos terminos y que practique la esclavitud? Viejo ignorante, Washington era dueño de muchos esclavos, teniendo en mente, que los negros no eran de composicion humana, mas allegados al animal que al humano. Por gente como vos fue que los liberales Leoneses invitaron a los filibusteros del sur de EEUU. Ignorante.

  2. Denso
    Hace 13 años

    Mas claro no canta un gallo diria mi abuelo,excelente articulo de DonHumbertoBelli dirigido al dictador ortega,aunque cada dia estoy mas convencido que este dictador de marras que tenemos no sabe leer ni escribir,ya que no les pone mente a nada de lo que se escribe en contra de las locuras que hace desde su pedestal;este dictador mejor se hubiera dedicado a ser un actor como AdalRamones que solo hace shows en monologos interminables y bostezos de la gente y una que otra risa,sin importarle mucho

  3. El pueblo juzgara
    Hace 13 años

    Los comentarios del autor se presentan como buenos deseos que intentan persuadir. Pero son inutiles por las mismas razones que presenta el mismo autor. En nuestras condiciones el tirano esta convencido de que es imprescindible. Ademas, a estas alturas no hay forma de que regrese a la llanura. Sabe de que cuando regrese la democracia, la ley y el orden simplemente sera juzgado y condenado. No veo como va a someterse a la ley conscientemente.

  4. FERNANDO CASANDRA
    Hace 13 años

    Buen articulo. Mejor dar el ejemplo de Jose Figueres Ferrer de Costa Rica, ya que prueba que no tenes que ser Anglo para ser buen lider y amante de la Democracia, ni de pueblo rico. Figueres era Tico, y tubo el poder total en 1948, lo entrego devuelta a los 2 años pero eso nuestro ignorante «Ciencia Politica» no lo sabe. Aparte en 1789 la esclavitud era lo normal en todo el mundo. Y por aqui eramos parte del Imperio Español. Ahora somos parte del Imperio Orteguista, Despues del cambio, lo mism

  5. alumno
    Hace 13 años

    El educador nos sigue educando. Hay mucha tierra que recorrer. Los ejemplos de grandes hombres, rompen las barreras de la imposibilidad.

  6. Guillermo Antonio González
    Hace 13 años

    El jefe del oscurantismo en Nicaragua habla pues. El promotor de la privatización en la educación, autonomía escolar, bah.

  7. corrigiendo a ciencia politica
    Hace 13 años

    Estimado «ciencia politica». Es cierto que Washington tenia esclavo como muchos otro presidentes de los Estados Unidos. Pero cuando Washington murio, el dejo libre a todos sus esclavos. Esto se debio a que durante la guerra por la independencia muchos «negros» libres del norte lucharon junto con el. Este hecho cambio su perspectiva en relacion a la raza negra. Cuando el murio estaba muy claro que tanto los «negros» como los «blancos» valian lo mismo como seres humanos.

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