La tasa de sobrevida esperada al padecer de cáncer en los Estados Unidos para este año ronda alrededor del 70 por ciento. Ya para el 2009 era del 65 por ciento, según datos de la American Cancer Society. En países en vías de desarrollo o de bajos ingresos la misma tasa llega apenas al 30 por ciento, según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Existe una brecha inmensa del 40 por ciento.
En el 2008 se estimó que existirían 12,667,500 nuevos diagnósticos de cáncer en el mundo entero y que nuestra región centroamericana aportaría con 176,600 nuevos casos. Otro 70 por ciento versus 30 por ciento es que el 70 por ciento de las muertes por cáncer se dan en países subdesarrollados y el otro 30 por ciento apenas en países en vías de desarrollo.
Los números siempre me han resultado alarmantemente preocupantes por decir poco, cuando uno ve más en detalle el porqué de estos números, existen reportes que estiman que hasta un 30 por ciento de las muertes en nuestros países hubieran podido ser prevenibles si hubieran existido tres cosas:
1) Prevención y diagnostico temprano. Nuestras sociedades son pocos dadas al diagnóstico temprano, las campañas mediáticas son débiles, solemos coexistir en una sociedad más reparadora de problemas que una en la cual prevea y evite el problema. El ejemplo clásico de esto es el cáncer cervicouterino (causa número uno de muerte en la mujer en Centroamérica), mucha de su mortalidad es debido a que las mujeres no acuden regularmente a realizarse su Papanicolaou (examen de frotis), por lo cual el cáncer se detecta en estados avanzados.
2) El manejo médico. Se sabe que el factor pronóstico más importante para la evolución de los pacientes con cáncer es quién los atiende primero. Si el médico posee altos conocimientos en cáncer, las posibilidades de sobrevida son mayores. Esto es lo opuesto si lo atiende alguien con menor formación.
3) La falta de acceso a alta tecnología. El acceso a la alta tecnología o medicamentos de avanzada es un reto económico para cualquier país del mundo en especial los tercermundistas. Por un lado, los centros de avanzada en el manejo del cáncer son escasos, los sistemas públicos, a pesar de que algunos dan un manejo integral contra el cáncer (cirugía, quimioterapia y radioterapia), suelen poseer equipos antiguos o que no son acordes con los últimos avances médicos; por otro lado, los sistemas de medicina privados en donde, si existen estas tecnologías, suelen ser caras.
¿Cómo reducir la brecha entre el 70 y 30 por ciento? Para reducir estas cifras de mortalidad y cerrar la brecha del 70 versus el 30 por ciento se requieren tanques de pensamiento multinacionales, que nos enfoquemos a mejorar el conocimiento médico de la enfermedad por un lado y que busquen de una manera eficiente mantener informada a la población en general sobre esta verdadera “pandemia” en la cual se ha convertido el cáncer.
¿Cómo podemos utilizar las redes sociales para que de manera gratuita influyamos, por lo menos, en dos de los tres factores que la OMS considera como fuentes posibles que eviten la muerte por cáncer? Claramente no hay una sola manera de hacerlo, pero tiene que existir mayor conciencia social. Creyendo en esto, por lo menos en el Centro Internacional de Cáncer, de El Salvador, se ha desarrollado el Centro de Cáncer Virtual, un espacio que utilizaría las redes sociales para difundir mensajes orientados a la concientización y prevención del cáncer. Hoy día suman más de 39,000 seguidores en esta red. Con ello se busca equilibrar el nivel de atención nacional o regional con las mejores prácticas disponibles.
Tenemos un lema que dice: “Juntos podemos vencer el cáncer”, y tiene dos significados: 1. El paciente, su familia y los que tenemos el privilegio de tratarlos, todos, juntos podemos vencer el cáncer que el paciente adolece. 2. Juntos todos como sociedad, médicos, políticos, el vendedor de la calle, la maestra del colegio el reportero, etc., podemos vencer el cáncer. Esto lo han hecho otros países logrando curas del 70 por ciento en esta enfermedad tan temible, estos números no son un idealismo son una meta. El autor es neurocirujano y oncólogo. Director del Centro Internacional de Cáncer y del Instituto de Neurociencias del Hospital de Diagnóstico de El Salvador.
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