Jeniffer Castillo Bermúdez
Los niños tienen un mil oportunidades para no desertar o repetir la escuela. También para no ser obesos y enfermos.
Los primeros un mil días de vida, desde el primero del embarazo, son determinantes para el futuro de los niños, explican expertos en nutrición y salud pública.
En ese tiempo, los niños deben consumir las vitaminas, proteínas y minerales necesarios para su crecimiento y desarrollo.
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“Si no se alimenta correctamente, cualquier política de nutrición que se ejecute en las escuelas no tendrá el impacto esperado”, reconoce Ana Victoria Román, del Instituto de Nutrición de Centroamérica y Panamá (Incap).
En Centroamérica, según las cifras oficiales de cada país, el 20 por ciento de los escolares son obesos y eso se refleja en las bajas calificaciones porque “la doble carga de la mala alimentación, que puede ser por deficiencia o exceso, hace que los estudiantes no se concentren en las clases, lleguen cansados”, apunta Román .
Para reducir la deserción y repitencia escolar, el Ministerio de Educación (Mined) de Nicaragua ejecuta el Programa Integral de Nutrición Escolar, con el que atiende a un millón de niños de preescolar y primaria. “Esa merienda tiene muy buena base porque tiene arroz y frijoles”, reconoce Román. Con el programa además se entrega maíz, azúcar y aceite a las escuelas beneficiadas.
Esta semana, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) realizó un encuentro con docentes para que estos aprendan sobre la atención integral para niños de cero a 3 años.
“El 75 por ciento de incremento global del peso se registra en nuestros países”, asegura la especialista en nutrición del Incap.
REGIÓN NO TIENE LEYES
Leopoldo Espinoza, coordinador de la Unidad de Planificación del Incap, afirma que en la región, excepto Costa Rica, no existen leyes que aseguren la buena alimentación de los escolares dentro de los centros educativos.
En Costa Rica “cualquier empresa que quiera vender sus productos dentro de las escuelas deben cumplir con las exigencias de esa ley”, explica Román.
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