Gloria Picón Duarte
La línea que prohíbe la reelección del jefe del Ejército de Nicaragua en el artículo ocho del Código Militar desaparece en la propuesta de reforma del mismo, lo cual deja en manos del presidente inconstitucional Daniel Ortega la continuidad del titular, a como lo hizo de manera ilegal con la Policía Nacional.
El proyecto de reforma que pasó ayer a la comisión de Gobernación de la Asamblea Nacional para consulta, es calificado por el diputado opositor Carlos Langrand como una involución en la profesionalización que el Ejército de Nicaragua había alcanzado en los últimos años.
Langrand afirma que con el retiro del párrafo que establecía la prohibición a la reelección al jefe del Ejército, el presidente inconstitucional Daniel Ortega va a poder mantener indefinidamente si quisiera al jefe del Ejército en su cargo y la profesionalización que ha tenido el Ejército durante gobiernos “civilistas” sufre una involución.
ELIMINAN EL MINISTERIO DE DEFENSA, DICE DIPUTADO
En el artículo ocho se agrega que el jefe del Ejército será nombrado el 21 de diciembre y tomará posesión del cargo el 21 de febrero del siguiente año. Langrand advierte que la reforma habla prácticamente de eliminar el Ministerio de Defensa, lo cual rompe la supremacía del poder civil sobre el poder militar.
Mientras tanto el diputado orteguista Filiberto Rodríguez, presidente de la Comisión de Gobernación, señala que con la reforma lo que se pretende es modernizar y actualizar la ley, ya que a lo largo de diez años se han aprobado leyes como la de Medio Ambiente, la Ley de seguridad de fronteras y otras que tienen que ver con el ejercicio de los militares y no se han incluido en el Código.
DIPUTADO ORTEGUISTA EVITA TEMAS ESPINOSOS
Rodríguez evitó referirse a la posibilidad de que el jefe del Ejército pueda reelegirse argumentando que desconoce aspectos particulares del proyecto de reforma, esto a pesar de ser el presidente de la Comisión quien la dictaminará.
En la propuesta de reforma también se establece que el Ejército resguardará empresas de capital mixto, así como “protección de los sistemas de datos, registros informáticos, espectro radioeléctrico o afectaciones a los sistemas de comunicación nacional y lo dispuesto para los fines de la defensa nacional”, pero Rodríguez evitó hablar sobre esos aspectos que han sido criticados por la oposición, la sociedad civil y la empresa privada.
Langrand lamentó que con esta reforma la institución militar retrocede y pone en riesgo sus buenas calificaciones en el combate al narcotráfico y en la defensa de la soberanía nacional, e hizo un llamado a los militares para que “no se dejen arrastrar por un presidente que irrespeta la Constitución” y mantengan su carácter profesional, apartidista y no deliberante.
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