Noel Amílcar Gallegos
[/doap_box]
Hasta ayer en horas de la noche continuaba el maratónico juicio por el asesinato de Juana Yolanda Jiménez Báez y Arles Antonio Ortega Báez, madre e hijo, asesinados el 14 de agosto en la comarca El Pochote, jurisdicción de Masaya.
“Ahorita no puedo dar ninguna opinión, (porque) eso lo voy a ofrecer en mis alegatos conclusivos, cualquier opinión que emita en estos momentos sería buscar como truncar mis propias estrategias de defensa”, comentó el doctor Sergio Morales, abogado defensor de Verónica del Carmen Cruz Cuadra, acusada de los asesinatos.
“Va a ser una gran responsabilidad de parte del tribunal de jurado, porque solo me adelanto a decirles que hay demasiadas, notorias y evidentes contradicciones entre todos los testigos y no han dejado establecido en este proceso penal las partes medulares de la imputación que el Ministerio Público le hace a los dos acusados. Por ejemplo, el arma (homicida) no aparece por ningún lado, a pesar de que la Policía dice que la ocupó, los casquillos, que supuestamente aparecieron en la escena no están, no los trajeron, los estuvieron buscando y no los encontraron. No hay testigos oculares”, mencionó.
Sin embargo, anoche una perito presentó los casquillos de un arma de nueve milímetros y entre los primeros testigos presentados por la Fiscalía desfilaron unos que vieron el vehículo pasando por dicho lugar, luego reconocieron a los dos acusados, quienes fueron vistos “cansados” buscando algo para tomar.
De igual forma peritos de Criminalística de la Policía presentaron ante los miembros del jurado la indumentaria que supuestamente usaron los acusados al momento del doble crimen.
Ver en la versión impresa las páginas: 3 A