EL UNIVERSAL
[/doap_box]
A través de presiones y modificaciones en las leyes el Gobierno ha logrado que el Banco Central imprima billetes para financiar a las empresas públicas, que le entregue sin contraparte alguna miles de millones de dólares de las reservas internacionales y ahora, enfila las baterías hacia la medición de indicadores clave como la inflación y la escasez.
El Presidente de la República, Nicolás Maduro, ha venido aumentando el tono en que se dirige a los técnicos del BCV, incluso, dejando en claro que duda de los informes económicos que recibe. El 15 de noviembre, después de iniciar fiscalizaciones a comercios para obligarlos a rebajar precios que desde su punto de vista han aumentado velozmente por una “guerra económica”, afirmó que “estudios económicos también nos decían que la inflación estaba justificada, entonces no creo en nadie pues, creo en la realidad nada más”.
El sábado se dirigió directamente a la “tecnocracia” del Banco Central dejando en claro que tras las rebajas espera deflación en noviembre.
“En noviembre, de acuerdo a los estudios que estamos haciendo, la inflación debería ser -5 por ciento, como mínimo, porque si habían inflado un producto y lo vendían en mil bolívares y ahora cuesta quinientos o cuatrocientos bolívares, algo ha pasado. ¿Se darán cuenta los técnicos del BCV y del INE más allá de la tecnocracia?”, señaló Nicolás Maduro.
José Guerra, quien se desempeñó como gerente de investigación en el Banco Central, indica que “estamos ante una especie de chantaje para que la inflación baje a martillazos, por decreto, espero que los técnicos no se plieguen a esto porque van a destruir la credibilidad en las estadísticas como sucedió en Argentina”.
Ver en la versión impresa las páginas: 3 C