Lucydalia Baca Castellón
Pese a que a nivel mundial cada día las mujeres conquistan nuevos espacios laborales que permiten que su aporte a la economía vaya en crecimiento, en América Latina las condiciones para que se conviertan en empresarias y hagan crecer sus negocios, siguen siendo desfavorables.
La falta de acceso a financiamiento es la principal barrera que deben superar y en Nicaragua a eso hay que agregarle un ambiente de negocios deficiente, afectado principalmente por la falta de seguridad jurídica en el tema de la propiedad.
Según el Índice del Entorno Empresarial para Emprendedoras (Women’s Entrepreneurial Venture Scope, WEVentureScope), a pesar de que las pequeñas y medianas empresas (pymes) representan el 40 por ciento del PIB y generan el 70 por ciento del empleo, Nicaragua obtuvo una puntuación general de 46.6 puntos de un total de 100, y quedó en el puesto 15 de un total de 20 países de Latinoamérica cuyo entorno empresarial fue analizado.
Esta es la primera edición del WEVentureScope. Fue realizado por The Economist Intelligence Unit, con financiamiento y colaboración del Fondo Multilateral de Inversiones (Fomin), miembro del Grupo del Banco Interamericano de Desarrollo (BID).
También hay disponibilidad de servicios sociales que apoyan a las empresarias, sobre todo en materia de licencia por maternidad, cuidado de los niños y cuidado de las personas mayores.
“En comparación con los países centroamericanos vecinos, las nicaragüenses han tenido más éxito en lograr posiciones de liderazgo, y un elevado porcentaje de mujeres son propietarias de empresas u ocupan un cargo en la alta dirección, en tanto que otras son legisladoras o funcionarias de alto nivel”, destaca la investigación.
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[/doap_box][doap_box title=»Otras debilidades de Nicaragua» box_color=»#336699″ class=»aside-box»]
El riesgo de seguridad sigue siendo una preocupación. “Independientemente de que Nicaragua tenga la tasa más baja de delincuencia en Centroamérica, las micro, pequeñas y medianas empresas continúan invirtiendo una buena cantidad de recursos en protección contra robos, y la percepción de delincuencia es una de las peores de la región”, indica el estudio.
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El estudio midió cinco categorías: El entorno empresarial, el riesgo país, el acceso a financiamiento, el acceso a capacidades y habilidades para las mujeres, y servicios sociales. En dos de ellas Nicaragua ocupó los últimos lugares; el puesto 20 en cuanto al ambiente de negocios y el 19 en acceso a financiamiento. En servicios sociales fue donde obtuvo la mejor calificación, al ubicarse en el puesto 11.
MAL ENTORNO GENERALIZADO
Según el estudio la mala calificación en el acceso al crédito se debió a que “la poca información sobre el desarrollo del crédito y las prácticas crediticias conservadoras del sistema bancario no permiten a las micro o pequeñas empresas ampliar sus operaciones e impiden una expansión económica más rápida”.
El documento revela que “la protección a los acreedores no es muy eficaz, lo que desalienta la concesión de préstamos, dado que el proceso de quiebra de Nicaragua no asegura un tratamiento equitativo de los acreedores ni métodos confiables para el cobro de deudas”.
Pero este oscuro panorama no es exclusivo de Nicaragua. La región en general es débil en cuanto al acceso a financiamiento. “Lamentablemente solo un tercio de las mujeres latinoamericanas están accediendo a servicios financieros. Eso se mide por el uso de cuentas corrientes, cuentas de ahorro y de la utilización del sistema financiero como medio de pago”, señala María Teresa Villanueva, especialista líder en empoderamiento económico de la mujer del Fomin.
Además, en promedio el sistema bancario en la región solo cubre el 21 por ciento de la demanda crediticia para capital de trabajo de las pymes lideradas por mujeres, y el 22 por ciento de la demanda para capital de inversión, añade Villanueva.
Para Jimena Serrano, investigadora asociada The Economist Intelligence Unit, el rol de los bancos debe cambiar, ya que exigen las garantías más altas de la región, convirtiéndose en otro obstáculo para acceder al financiamiento. Algo similar ocurre con el acceso a tecnología, ya que el acceso a internet es “de los menos buenos de la región”.
LOS GRANDES RETOS A SUPERAR
La falta de acceso al crédito bancario obliga a las emprendedoras a iniciar sus negocios con pocos recursos que obtienen de sus ahorros, ayuda familiar, préstamos informales o pequeños créditos que obtienen en las microfinancieras. “Aunque nos han dicho que en Nicaragua es muy común que las empresarias obtengan crédito a través de sus parejas, lo que invisibiliza su participación en el negocio, pero no tenemos evidencia de eso”, manifiesta Villanueva.
Sin embargo, no sería raro que eso ocurra ya que a la mujer nicaragüense no le va muy bien en cuanto a derechos de propiedad conyugal, asegura Serrano.
Para la investigadora mientras en Nicaragua las mujeres no tengan control sobre sus bienes jamás podrán usarlos como garantía para acceder a un crédito o para realizar cualquier gestión que les facilite emprender un negocio. “Además en términos de legislación a Nicaragua no le va muy bien”, añade Serrano.
MUJERES SE PREPARAN
Villanueva destaca que una de las buenas noticias de la región es que más del 50 por ciento de las personas que se están graduando son mujeres, y que hay una correlación positiva entre las mujeres que terminan la universidad y los emprendimientos dinámicos, que son los que crecen de una forma más acelerada que los emprendimientos corrientes.
Sin embargo en Nicaragua el grado de sofisticación de los negocios de las mujeres en muy precario. “Menos del 30 por ciento de las pymes lideradas por mujeres tienen una página web, esto se compara con el 80.4 por ciento de las pymes en Costa Rica que sí la tiene. Y menos del 70 por ciento usan correo electrónico como medio para hacer negocio, mientras en República Dominicana y el Caribe más del 90 por ciento lo usan”, detalla Serrano.
¿LA SOLUCIÓN?
Villanueva y Serrano, quienes visitaron recientemente Nicaragua para presentar el WEVentureScope, aseguran que aunque el panorama no sea nada halagador, existen soluciones. Estas deben partir de una política pública, del actuar conjunto del sector privado, de la motivación de la banca comercial para acercarse a este sector y del fortalecimiento de las redes, que son uno de los pocos aspectos en los que Nicaragua supera a la región.
“También se debe apoyar a las mujeres con servicio de desarrollo empresarial y educación financiera para que puedan presentar a los bancos planes de negocios financiables También sabemos que cambiar una ley de patrimonio conyugal puede ser muy complicado y lleva tiempo, pero hay otras opciones como el factoraje, el arrendamiento o leasing, el arrendamiento de equipo con opción a compra y otros”, detalla Villanueva.
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