Por lo general, lo primero que se aprecia en un receptor es su habilidad defensiva. Es decir, su capacidad para agarrar la pelota y luego tirarla.
En los Yanquis desean, sin descuidar esos aspectos, que también pueda batear la bola, y si lo hace duro, es mejor aún. Es parte de su filosofía.
Desde Bill Dickey, a Yogi Berra, Elston Howard y Thurman Munson, hasta llegar a Jorge Posada, sus cácheres han sido toleteros.
A esa lista de receptores élite esperan agregar a partir de la próxima temporada a Brian McCann, su reciente adquisición en el mercado.
A través de la historia, los Yanquis han construido sus equipos alrededor de un receptor de calibre. Y ahora, eso justo es McCann.
Dickey fue a ocho Series Mundiales y los Yanquis se llevaron el título siete veces con él detrás del home. Berra, lo hizo en 10 ocasiones.
Howard ayudó a ganar el clásico de otoño cuatro veces. Posada igual, en tanto Munson colaboró en la obtención de dos anillos.
¿Qué aportará McCann? Liderazgo desde una posición que exige gran presencia. Una defensa sobre average y un brazo promedio.
Pero sobre todo, un bate zurdo que puede hacer daño en el Yankee Stadium, cuya cerca del jardín derecho, es la menos distante desde home.
McCann tiene nueve años en las Mayores y 8 campañas completas. En siete de ellas batea al menos 20 jonrones y en seis remolca 70 carreras.
Ha ido a siete Juegos de Estrella y se gana cinco Bates de Plata, al jugador más ofensivo de cada posición.
Después de recibir ocho jonrones y 43 remolques como aporte de sus tres receptores del 2013, algo tenían que hacer los Yanquis.
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