La casaca amarilla de Brasil ya no inspira el respeto de antes. La camiseta más famosa del futbol, que alguna vez lucieron Pelé, Garrincha, Tostao, Romario y Ronaldo, no fue lo suficientemente atractiva como para convencer a Diego Costa de que represente a Brasil y no a España en la próxima Copa Mundial.
La defensa es sólida, con Thiago Silva (París SG) y David Luiz (Chelsea) en al centro, a Maicon (Roma) y Daniel Alves (Barcelona) en la derecha y a Marcelo (Real Madrid) en la izquierda. Tendrá el apoyo de Paulinho (Tottenham) y Luiz Gustavo (Wolfbur), dos volantes de marca. Oscar (Chelsea) será el encargado de generar juego y Neymar el de llevar peligro al arco.
[/doap_box]
Hace una década hubiera sido impensable que un jugador le dijese no a la “selesao”. Pero cuando hace pocas semanas el delantero del Atlético se vio forzado a optar entre su país de origen y el que le dio fama y fortuna, pocos se sorprendieron cuando eligió a España.
Derrotas en los cuartos de finales de los dos últimos Mundiales le quitaron lustre al equipo brasileño, que jugó la final de tres mundiales seguidos entre 1994 y el 2002, ganando dos de ellos.
El Mundial del año que viene se disputará en Brasil, pero el equipo local no es considerado favorito a pesar de que tiene a Neymar, una de las luminarias del futbol, un técnico como Luiz Felipe Scolari, que sacó campeón a Brasil en el 2002, y de que ganó sin objeciones la Copa de las Confederaciones, aplastando 3-0 a España en la final.
Brasil, después de todo, figura 11 en la clasificación de la FIFA, detrás de equipos como Colombia y Suiza. Y no sería cabeza de serie en el sorteo del 6 de diciembre a no ser porque es el país anfitrión.
El pentacampeón mundial ni siquiera puede considerarse el gran cultor del jogo bonito, que fue su sello distintivo. La España de Xavi Hernández y Andrés Iniesta es hoy por hoy la abanderada del buen futbol, acompañado de resultados, ya que ganó el último Mundial y dos veces seguidas la Eurocopa.
Luego de coronarse en el 2002, Brasil era favorito cuatro años después en Alemania. El técnico Carlos Alberto Parreira, timonel de la selesao campeona de 1994, llenó el plantel de figuras de la talla de Ronaldinho, Ronaldo, Kaká, Adriano y Roberto Carlos. Pero la Francia de Zinedine Zidane los dejó afuera en los cuartos de final.
La misma historia se repitió en el 2010, en que un equipo de obreros al mando de Dunga sucumbió en la misma etapa ante Holanda.
El actual equipo de Brasil tal vez sea la envidia de algunas naciones chicas, pero no se compara con algunas selecciones brasileñas del pasado.
Ver en la versión impresa las páginas: 10 B