Luis Eduardo Martínez M.
Medio año ha transcurrido desde aquella tarde cuando el niño de 12 años, entre las montañas de Molino Norte, al norte de la ciudad de Matagalpa, esculpía con asombrosa habilidad una imagen de la Virgen de Fátima, al tiempo que confesaba: “Quiero estudiar artes y ser artista”.
“Tanto que él deseaba esto y espero que él no se desanime. Agradezco muchísimo la beca, porque creo que hubiera sido difícil para nosotros que él pudiera estudiar”, dice Galeano.
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“Estoy cumpliendo mis sueños”, relata sonriente el niño Johnny Francisco Montenegro Galeano, cuyo talento le permitió obtener, con el auspicio de la Asociación para el Desarrollo Humano Sostenible Popol Vuh, una beca completa para estudiar pintura en la Academia Alaniz Rayo Arte, con sede en Matagalpa.
Johnny viaja cada sábado para estudiar pintura, mientras que en la semana va a la escuela de Los Lipes, donde cursa el sexto grado de primaria. El 7 de diciembre, Día de la tradicional fiesta mariana de la Gritería será su promoción.
Byron Alaniz, dueño de la academia de artes, destaca el talento del niño y enfatiza: “Tiene el futuro de un gran artista, de un Pérez de la Rocha o un Leoncio Sáenz, porque con él es solo que no deje el hilo”.
Al ingresar a la academia, Johnny fue directo al tercer nivel porque “domina muy bien el dibujo, sabe interpretar y aplicar los colores y sabe distribuir los elementos dentro del área de trabajo”, explica Alaniz.
El primer cuadro hecho por Johnny es un jarrón de cerámica negra con flores rojas y forma parte de múltiples obras que durante tres días estuvieron en exposición en Pizzas Venecia en Matagalpa.
Ahí fue la promoción de niveles para 23 niños, jóvenes y adultos que asisten a la academia junto con Johnny. El niño artista promovió ya al cuarto nivel.
Además de dibujar y pintar, inspirado en la fe católica, Johnny esculpe imágenes de santos con barro que obtiene de un ojo de agua cercano a la casa donde vive.
Moldear una imagen le toma menos de 20 minutos.
Por ahora está enfocado en su promoción de primaria.
El año próximo incursionaría al primer año de secundaria en el Instituto Rubén Darío.
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