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Los legisladores republicanos y demócratas dijeron sentirse escépticos de que Irán se apegue a un nuevo acuerdo en torno a su programa nuclear y quieren que el Congreso prepare sanciones económicas endurecidas para aplicárselas a Teherán si el trato se viene abajo.
Irán accedió a efectuar una pausa de seis meses en su programa nuclear, mientras los diplomáticos continúan las conversaciones que buscan impedir que desarrolle un arma atómica.
Los observadores internacionales supervisarán las instalaciones nucleares del país persa y disminuirán en aproximadamente 7,000 millones de dólares las duras sanciones económicas que enfrenta.
Pero el anuncio, alcanzado tras meses de conversaciones directas entre Estados Unidos e Irán, dejó a muchos legisladores estadounidenses profundamente dudosos del acuerdo más significativo alcanzado entre Washington y Teherán en más de tres décadas de alejamiento.
El presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado, el senador demócrata Bob Menéndez, de Nueva Jersey, dijo que trabajaría con colegas para tener listas las sanciones contra Irán “si es que las conversaciones fallan o Irán no implementa o viola el acuerdo interino”.
Esa desconfianza de que Irán haya estado negociando de buena fe recorrió los partidos políticos, que fuera de eso están profundamente divididos.
Y las sanciones listas para aplicarse parecieron gozar de un inusual apoyo bipartidista en las dos cámaras del Congreso.
En julio la Cámara de Representantes aprobó su ronda de sanciones más reciente contra Irán con respaldo de ambos partidos, pero la medida se estancó en el Senado. El presidente Barack Obama convenció a los líderes del Senado a que postergaran el análisis de la medida mientras los negociadores buscaban un acuerdo.
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