Obama ha insistido en que la aprobación de la reforma también supondría un beneficio para la economía del país. LA PRENSA/EFE/Olivier Douliery

Obama estima negociar ley

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, viajará a San Francisco para continuar impulsando la aprobación de la reforma migratoria en el país, un objetivo que pretende lograr aunque sea mediante la votación por partes del texto, lo que facilitaría su paso por la Cámara baja.

Raquel Godos

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Obama recuperará el discurso de inmigración después de unas semanas turbulentas en torno a la aplicación de los nuevos mercados de seguros de la ley de salud que promulgó en 2010 y que es blanco de las iras republicanas.

Además, lo hará en un estado, California, cuyo gobernador, Jerry Brown, ha promulgado leyes muy favorecedoras para los inmigrantes, como la que permiten a los estudiantes universitarios indocumentados que reciban ayuda financiera pública y la concesión de licencias de conducir a personas en la misma situación, entre otras medidas.

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El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, viajará a San Francisco para continuar impulsando la aprobación de la reforma migratoria en el país, un objetivo que pretende lograr aunque sea mediante la votación por partes del texto, lo que facilitaría su paso por la Cámara baja.

El mandatario estadounidense abrió la puerta a que se haga de este modo esta semana, después de que en los días anteriores el presidente de la Cámara de Representantes, el republicano John Boehner, se negara en rotundo a someter a consideración el texto integral bipartidista aprobado en junio por el Senado.

“Lo que no queremos hacer es simplemente una sola pieza de ella, y dejar atrás algunas de las cuestiones más complicadas aún por hacer”, reiteró el mandatario.

Entre los aspectos más controvertidos figura el permitir una vía hacia la ciudadanía para los cerca de 11 millones de inmigrantes indocumentados que se calcula viven en el país, así como el fortalecimiento de la seguridad fronteriza.

“No vamos a tener una situación en la cual 11 millones de personas todavía viven en las sombras y pueden ser potencialmente deportadas de manera continua”, advirtió el presidente, al marcar una de las líneas rojas.

Esa decisión de Obama, quien hasta ahora se había opuesto tajantemente a pasar la ley por partes, supone un giro en su estrategia con la intención de forzar a los republicanos a dar un paso al frente.

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