Elízabeth Romero
Los países centroamericanos como Honduras y Guatemala, siguen siendo los sitios de destino a donde los tratantes de personas trasladan bajo engaños a jóvenes nicaragüenses.
El consejero de la embajada de Francia, Julien Bouchard, recordó que la trata de personas “es una plaga” en todo el mundo. “Es un problema sumamente grave porque se trata de vidas humanas”, expresó Bouchard
El director de la Academia policial, Xavier Dávila, manifestó que la trata es más rentable para el crimen organizado que el mismo narcotráfico.
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En lo que va del año la Policía Nacional detectó e investigó 27 casos que involucraron a 56 víctimas, los que fueron remitidos a los tribunales de justicia. En 11 de esos casos ya hubo sentencias, refirió la jefa de la Dirección de Auxilio Judicial (DAJ), comisionada general Glenda Zavala.
Aún hay tres casos en investigación según la jefa de la DAJ.
Zavala refirió que, los casos que han detectado en Nicaragua en su mayoría tienen como fin la explotación sexual y laboral. La funcionaria reconoció que en el país ya han registrado casos perpetrados por el crimen organizado para otros fines, como el caso recién remitido a los tribunales en Nueva Segovia. Pero descartó toda posibilidad de que los tratantes capten a nacionales para utilizarlos como sicarios de carteles mexicanos, como en otras ocasiones ya se ha afirmado por organizaciones de derechos humanos.
Sin embargo, recordó que en este caso fueron llevados para utilizarlos para las labores ilícitas de los narcotraficantes.
El caso al cual hace referencia la jefa policial, fue el juicio de Roberto Monterrey Vílchez, originario de Los Manchones, municipio de Quilalí, departamento de Nueva Segovia, quien fue condenado por crimen organizado en la modalidad de trata de personas con fines de esclavitud. A él se le señala de ser el enlace del Cártel del Golfo para reclutar personas de ese municipio y trasladarlas a México.
Según el expediente, el acusado fue contactado desde México por un coterráneo suyo, de nombre Jhony José Valladares, supuestamente vinculado al Cártel del Golfo para que se encargara de reclutar en Quilalí a personas con alguna experiencia militar e ingresarlas al grupo mexicano.
Zavala destacó que comúnmente los más afectados por estas redes son las personas de bajos recursos, que padecen problemas económicos y que presentan un nivel cultural bajo.
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