Indonesia anunció este miércoles la suspensión de su cooperación con Australia en la lucha contra el tráfico marítimo de migrantes, en represalia a los alegatos de que Camberra supuestamente espió el teléfono del presidente indonesio.
«Nos enfrentamos a un problema común», el de los traficantes de los migrantes, «y tenemos una cooperación militar con patrullas marítimas. He dado instrucciones para que esto se detenga hasta que todo se aclare», dijo el presidente indonesio, Susilo Bambang Yudhoyono, durante una rueda de prensa televisada.
La colaboración en la lucha contra los traficantes que hacen transitar a los migrantes por Indonesia en su intento de alcanzar Australia es uno de los cimientos de la relación entre los dos países vecinos.
Se trata de una cuestión delicada para Australia, cuyo nuevo primer ministro, el conservador Tony Abbott, anunció que enviaría de vuelta a Indonesia los barcos de inmigrantes en la medida de los posible.
Esta ha sido hasta el momento la represalia más importante de Indonesia ante las informaciones de la prensa australiana según las cuales Camberra supuestamente pinchó el teléfono móvil de Susilo Bambang Yudhoyono.
«Vamos a revisar el conjunto de las relaciones con Australia. (…) Cerraremos uno a uno los terrenos de cooperación», advirtió el martes por la tarde el ministro indonesio de Relaciones Exteriores, Marty Natalegawa.
Según la prensa australiana, los servicios de inteligencia australianos intentaron escuchar el teléfono móvil del presidente indonesio durante dos semanas en agosto de 2009, tras un atentado islamista, así como el de la primera dama, el vicepresidente y otros altos funcionarios del país.
Los medios citan como fuente unos documentos presentados como parte de las filtraciones del exconsultor de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA) estadounidense Edward Snowden.