Lucía Navas
Los créditos para mejoras de viviendas son el cuarto segmento de atención de las microfinanzas en Nicaragua, y que aunque han sido lastrados por el deterioro general de la cartera del sector —producto de la crisis global e interna— en 2013 muestran signos de mejoría.
Entre enero y junio pasado la cartera creció 5.9 por ciento, respecto a diciembre de 2012.
Estos préstamos no son como los hipotecarios que otorga la banca comercial, destinados principalmente para adquirir viviendas nuevas, sino que son pequeños préstamos (crédito promedio este año ha sido de unos 790 dólares) para mejoramiento y ampliación de viviendas, y generalmente representan entre el 10 y 11 por ciento de la cartera total de préstamos de las afiliadas a la Asociación de Instituciones de Microfinanzas (Asomif) de Nicaragua. Durante el primer semestre de este año equivalen al 12.7 por ciento de la cartera.
Hasta junio la cartera de créditos para viviendas asciende a 19.52 millones de dólares, pero con un fuerte crecimiento en el número de clientes atendidos: 25.9 por ciento hasta junio en relación con diciembre 2012. La tendencia es mantener el incremento en un diez por ciento anual en el sector en general, aunque en algunas instituciones apuntan al veinte por ciento de la cartera a ese producto.
MODELOS DISTINTOS
Cada institución ofrece un producto distinto aunque el fin del crédito sea el mismo: que las familias de bajos ingresos amplíen o mejoren la infraestructura de sus casas.
El modelo de ProMujer es particular. Gloria Ruiz, gerente país de la institución, lo define como Vivienda Progresiva. La población que atienden son mujeres en niveles altos de pobreza y organizadas en asociaciones comunales, por lo que se acompaña con asistencia de desarrollo humano y empresarial, capacitación en empoderamiento personal, salud reproductiva y prevención de enfermedades y prevención de violencia doméstica.
Se presta entre 50 y 200 dólares. “Nuestras clientes viven en casitas de plástico o de cartón y definitivamemte con la venta de chicles no va a poder pagar un crédito vivienda de casas nuevas”, refiere Ruiz.
Ese microcrédito sirve para “levantar una pared”, por ejemplo. Cuando la cliente paga el cincuenta por ciento tiene la opción de que ProMujer le financie otro monto similar al primero para seguir la construcción de la casa.
“Nos parece que es un producto que nos ha ayudado en el impacto de la vida, sobre todo para solventar este grave problema de la pobreza”, sostiene Ruiz.
11,197 clientes que recibieron los préstamos son mujeres, el 57.3 por ciento.
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Pero solo el tres por ciento de la cartera total de ProMujer se dirige al crédito vivienda. “Es bajo”, reconoce Ruiz, pero lo justifica por el tipo de cliente al que se dirige y porque “no vamos a dar crédito a una mujer que tiene problemas en la Central de Riesgo”. La meta es destinar hasta el diez por ciento de la cartera de esa institución a este segmento.
TAMBIÉN EN EL NORTE
La Fundación para el Desarrollo de Nueva Segovia (Fundenuse) en el 2013 ha colocado 271,000 dólares de una cartera total de 6.7 millones de dólares, es decir un cuatro por ciento.
“Hemos financiado 411 viviendas en la zona rural y urbana de la región norte del país”, precisa Denis Alemán Casco, director ejecutivo de Fundenuse.
Los montos que prestan son entre 500 y 5,000 dólares. Alemán indica que la entidad ha dispuesto hasta un diez por ciento máximo de su cartera total al financiamiento de vivienda.
Fundenuse ofrece este tipo de microcrédito a partir de 2013 como pilotaje de vivienda social del programa del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) con el Instituto de la Vivienda Urbana y Rural (Invur), dirigido a familias de escasos recursos con la particularidad que se accede a un subsidio. El programa es “Oportunidades para la Mayoría” que dispone de ocho millones de dólares, de los cuales el BID aportó en préstamo cinco millones de dólares. Este canaliza vía microcréditos a través de las entidades de microfinanzas para mejoras progresivas de viviendas de familias de las zonas rurales.
FUERTE APUESTA
El Fondo de Desarrollo Local (FDL) tiene la cartera más grande en este segmento. “Tenemos el equivalente a 12 millones de dólares colocados en crédito de mejoramiento de vivienda”, dice su gerente general, Julio Flores.
De ese capital unos cinco millones de dólares lo recibieron micro y pequeños empresarios, pero el 58 por ciento es entre asalariados. Desde hace 14 años brindan este tipo de crédito.
El cliente fuerte es aquel asalariado que de “alguna manera tiene acumulando materiales de construcción cuando ya están listos para hacer una mejora en su casa, un cuarto, hacer la cocina, cambiar el techo, solicitan un pequeño préstamo para ello”, dice Flores. Esa entidad presta de 500 a 1,000 dólares. “El plazo de pago se define por el monto prestado; por ejemplo, mil dólares pueden pagarse hasta en 24 meses”, refiere Flores.
MICROEMPRESARIOS TAMBIÉN
La Fundación para el Desarrollo Socioeconómico Rural (Fundeser) también da este tipo de crédito, pero se enfoca en microempresarios.
René Romero, el gerente general, acepta que “nos hace falta desarrollar más el producto, porque creo que tiene gran potencial”. Con ese fin lo están rediseñando, pues el objetivo es que en el Plan Estratégico 2014-2018 se coloque en viviendas entre el 8 y 10 por ciento del portafolio total de los créditos. Hasta octubre de 2013 representaba el 3.90 por ciento en la cartera de esa institución.
Fundeser presta en promedio entre 2,000 y 3,000 dólares para viviendas. ¿El plazo de pago? “Mientras más grande es el monto, así será el plazo. Yo me ajusto a tus necesidades, siempre y cuando esté asegurado el pago y repago de las cuotas que te financio”, responde Romero.
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