Fátima Arellano
El acné es una enfermedad inflamatoria crónica que afecta sobre todo la edad de la pubertad, así como a la mujer adulta. Es sumamente frecuente y con un alto impacto psicoemocional para los que la padecen.
De acuerdo con el doctor Jorge Neira, dermatólogo de la Clínica Piel de Ángel, constituye dentro de la consulta dermatológica una de las demandas más frecuentes sin importar el sexo, pero cada vez es más notable la demanda de parte de la mujer adulta.
“Se le conoce como la enfermedad de los espejos, por el tiempo que pasan los que la padecen frente al espejo intentando mejorar su imagen para ser aceptados socialmente, libres de acné. Esto los puede llevar a una personalidad obsesiva, a una disminución de la autoestima, a un desgaste individual, al aislamiento social y en ocasiones al rechazo social”, afirma el dermatólogo.
Explica que se identifica por lesiones. Las principales son los comedones (espinillas), que pueden ser abiertos (espinillas negras) y comedones cerrados (espinillas blancas), que son las lesiones fundamentales y no inflamatorias. Las lesiones inflamatorias, como pápulas (barros), pústulas, nódulos, quistes, entre otras, son las que pueden producir las cicatrices del acné.
“El acné se dice que tiene una causa multifactorial; es decir que hay múltiples posibles causas, tales como: hereditaria, hormonal, por estrés, aspectos inmunológicos y por la dieta. Entre los factores fisiopatológicos tenemos cuatro fundamentales: aumento de la secreción sebácea, hiperqueratosis ductal, colonización bacteriana por propionibacterium acnes e inflamación secundaria”, ahonda el especialista.
Agrega que estos cuatro factores se combinan para provocar el acné en las personas predispuestas. Tanto el aumento de la secreción sebácea en conjunto con el engrosamiento ductal provocan la obstrucción del mismo originando la formación de los comedones (espinillas). La aparición de la colonización bacteriana del propionibacterium acnes provoca la aparición de mediadores de la inflamación y estos provocan las lesiones inflamatorias.
Acné y su repercusión
Los pacientes con acné reflejan la presencia de efectos emocionales y funcionales debido a su enfermedad. Según el doctor Neira, el impacto cosmético de un acné leve puede resultar una carga emocional muy impactante para el paciente, generando depresión, ansiedad, retraimiento social e incluso ideación suicida.
En relación con la dieta, el especialista asegura que este tema ha sido muy controversial, tanto por las aseveraciones populares como por la falta de comprobación científica de la dieta como posible causa. Productos lácteos e hidratos de carbono podrían tener un impacto en la evolución del acné. Alimentos con alto contenido en glúcidos, llevan a una hiperinsulinemia, que también puede promover el acné induciendo hiperqueratosis e hiperplasia epidérmica folicular, que es el paso inicial de la obstrucción folicular. Además, la insulina puede estimular a los andrógenos, reconocido factor en el aumento de la producción de sebo.
Mitos del acné
1. El acné afecta más a los varones que a las mujeres. Falso. Afecta a ambos sexos por igual. El acné en los varones es más severo y en las mujeres más crónico.
2. El consumo de chocolate produce acné. Falso. No hay evidencia científica sobre este aspecto, lo que sí es importante en la historia clínica es si hay alguna relación entre el acné y la dieta.
3. Cuanto más te lavas la cara menos acné tienes. Falso. Si la higiene es excesiva, el lavado vigoroso con jabones agresivos puede llegar a alterar la función de barrera cutánea, favoreciendo la irritación y la posibilidad de sobreinfección.
4. El acné es solo un problema estético sin importancia. Falso. La importante repercusión psicológica del acné en la calidad de vida obliga a considerar este proceso como una enfermedad seria que precisa un tratamiento adecuado y precoz por parte del dermatólogo.
5. El acné está relacionado con la actividad sexual. Falso. Es tan solo una coincidencia del despertar sexual en la pubertad y la aparición del acné.
6. Los cosméticos pueden provocar acné. Verdadero. Los cosméticos deben ser libres de aceite (oil free), no comedogénicos, no irritante ni hipoalergénicos.
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