Humberto Belli Pereira

Secretismo y reforma constitucional

Llegaron a la Asamblea las Reformas Constitucionales decididas por Daniel Ortega. No hubo discusión pública previa. Ni consulta con la población. Ni diálogo. A diferencia de reformas anteriores, cuyos temas fueron ampliamente conocidos antes de pasar a la Asamblea, esta vez nadie, aparentemente, ni los diputados oficialistas, conocían su contenido antes de recibirlas oficialmente.

Sorprendente. Porque en una democracia el consentimiento de los gobernados es, por definición, lo que legitima a los gobiernos o las leyes. Esto implica que en decisiones de gran trascendencia, la opinión del pueblo deba ser escuchada. Es lo moral, lógico y correcto. Más aún cuando se trata de una reforma constitucional.

Como señalaba un editorial reciente, cambios en la ley superior de la República son procesos de gran trascendencia, por cuanto modifican el marco que rige nuestra convivencia y afectan a todos. Incumbe pues a todos los sectores conocer sus implicaciones y discutirlas con suficiente amplitud. En una sociedad democrática, donde se respeta la opinión de los ciudadanos, debe buscarse que la Constitución exprese las aspiraciones y preferencias de estos.

Podría argumentarse que la consulta con el pueblo se realiza al someter la propuesta de reformas al debate parlamentario y que este es su mayor fuente de legitimidad. Esto podría ser el caso en repúblicas donde los diputados representan verdaderamente a sus electores y son independientes. Pero no es el caso en Nicaragua. Aquí sus parlamentarios son electos por el dedo del caudillo y pueden perder el puesto si se atreven a disentir, como ocurrió este año con la diputada Xochilt Ocampo y el diputado Jarquín. Ningún diputado del FSLN se atreverá a votar en contra de una sola de las propuestas de reforma que vengan de Ortega. Ninguno.

Ortega sabe que tiene en sus manos hacer las reformas constitucionales que quiera, pues cuenta con una asamblea sometida. Pero hubiera crecido como estadista, y promovido la participación ciudadana de la que tanto habla, si hubiese invitado a la nación entera a discutir sus propuestas —algunas de las cuales podrían ser dignas de respaldo— antes de enviarlas a la Asamblea Nacional. Si estaba convencido de que son buenas, y si aprecia el criterio de los distintos sectores de la población, ¿por qué no dio a conocer sus propuestas con una política de cartas sobre la mesa y de transparencia total? ¿Por qué se empeña tanto en el secretismo y en el actuar obtuso y opaco?

Muchos en el sector privado piensan que Ortega es un buen escuchador. Que es pragmático y razonable. Que con él pueden fraguarse valiosos consensos. Estas percepciones no son antojadizas. Son producto de la experiencia y pueden ser correctas. Pero entonces, ¿por qué no actúa de cara a la nación con la apertura y candor que muestra a los empresarios?

Ortega desperdició una oportunidad de lucirse, abriendo un proceso de saludable participación que hubiese demostrado respeto al pueblo y la confianza en sí mismo de quien camina erguido y con la frente en alto. Escogió, por el contrario, una actuación más parecida a la del reptil, que se arrastra sigiloso, y que da pie para que se le tenga como un jefe arrogante, que desprecia la opinión de su pueblo, o como alguien que tiene agendas ocultas y prefiere maniobrar en lo oscuro.

No solo el Cosep, sino el pueblo entero, tienen derecho a que el mandatario dialogue con él y le escuche con atención y apertura. ¡Camine en la luz, comandante!  

El autor es sociólogo, fue ministro de Educación.

Columna del día Opinión reforma Secretismo archivo

COMENTARIOS

  1. Silvio
    Hace 13 años

    Sr. Belli, No sea iluso. Si Ortega consulta será para dar la apariencia de democracia. Todo el mundo sabe que eso ya esta decidido. Ortega no dialoga, a menos que lo haga apuntando con una pistola en la sien. Sus propuestas siempre van mas allá de lo que pretende conseguir para que al final, Daniel «el magnánimo», conceda algunos puntos. El que le siga el juego sale perdiendo ya que llevara sobre su conciencia el ser colaboracionista con la muerte de la democracia.

  2. singularity
    Hace 13 años

    Es la naturaleza de la BESTIA y no la podes cambiar, no puede haber luz donde solo existe obscuridad.

  3. Hace 13 años

    Y si se diera el caso de la consulta con el pueblo? a que pueblo nos estamos referiendo al buseado, o al conformado por los empleados publicos o los organizados bajo los el mando del los CPC o los cientos de jovenes que reciben algunas prebenda bursatil por parte del gobierno y que se sientan alrededor de la pareja presidencial en algunos de sus actos de indole publico y todos uniformados con sus camisetas blancas alegoricas? Cuando Chanito decidio por consenso de los miembros del COSEP a

  4. Hace 13 años

    pero ya sabemos que eso en nuestro medio es una quimera, y que el «legacy»que Ortega quiere dejar en su trayectoria en el poder, es la muestra de su autoritismo a todos los niveles y pernoctarse en el poder hasta el dia que lo saquen de su reducto presidencial con los tennis por delante abatido por el Padre Tiempo y su imbatible designio sobre todos nosotoros los humanos

  5. DEMOCRACIA
    Hace 13 años

    Ahora si nos llamavamos en Nuestro paicito

  6. Chepe
    Hace 13 años

    No hay grupera que les quede buena. Si consulta es populismo y si no, es falto de transparencia.

  7. Genaro
    Hace 13 años

    Las Reformas a nuestra Constitución es un paso feo que espero acelere la caída de esta dictadura fascista.

  8. GUILLERMO EN ATLANTA
    Hace 13 años

    el pueblo son los 63 diputados que ovutbo el frente sandinista con los votos en las ultimas elecciones y esos 63 diputados estan de acuerdo en cambiar la constitusion liberal que le impusieron durante la noche negra neoliberal a nicaragua

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