En el barrio Monimbó la casa de este joven es muy visitada por grupos que bailan durante los ahuizotes y que participan hoy en la tradicional vela del candil.
En cada barrio de Masaya los pobladores encienden un candil para recordar que con este se alumbraban hace unos ochenta años, al mismo tiempo es aprovechado para la vela de los trajes que utilizarán para el tradicional recorrido de los ahuizotes, mañana por la noche por las calles de la ciudad.
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Noel Amílcar Gallegos
En el histórico barrio Monimbó de Masaya está ubicada la casa del joven Erick Mercado, quien se mostraba muy afanoso trabajando entre papel, pega y pintura, una máscara de los tradicionales ahuizotes de Masaya, que se preparan para salir mañana por la noche a invadir las calles de esta ciudad, cuyo trasfondo histórico se remonta desde tiempos antes de la colonia española.
La llorona, el cadejo, la cegua y una variedad de espantos elaborados a base de papel maché (que se moja y toma aspecto de yeso), son exhibidos en la casa de Mercado, así como en otras casas de Monimbó, como parte del comercio de esta temporada.
“También van a encontrar máscaras de payasos diabólicos, que uno las termina de confeccionar. Estos productos han elevado un poco sus costos porque la materia prima, como el papel, la pintura y el almidón, subió de precio, asimismo hay que tomar en cuenta los diseños y los matices que se agregan con la pintura, así como la peluca. Aquí la máscara no pierde lo tradicional que lleva el toque indígena”, expresó Mercado.
“Yo trato que las máscaras tengan mi propio estilo y que vayan muy acabadas. Lo de halloween nada tiene que ver con lo original de (los ahuizotes) Masaya, porque nuestras máscaras son de papel maché. Aunque en ese desfile hay una combinación entre estas dos culturas, la que predomina siempre es la autóctona”, recalca el artesano monimboseño.
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