El valor de la sencillez

Probablemente no hay nada más chocante que una personalidad “inflada” o quienes se vanaglorian constantemente de sus logros, cualidades y posibilidades. Una personalidad sencilla a veces puede pasar inicialmente desapercibida, pero su fortaleza interior y su encanto son mucho más profundos y perdurables.

Alfredo Artiles (*)

Probablemente no hay nada más chocante que una personalidad “inflada” o quienes se vanaglorian constantemente de sus logros, cualidades y posibilidades. Una personalidad sencilla a veces puede pasar inicialmente desapercibida, pero su fortaleza interior y su encanto son mucho más profundos y perdurables.

En un artículo publicado en el sitio encuentra.com se hace referencia a que la pTersonalidad sencilla es única, recia, sin adornos ni artificios, no le hace falta mostrar y poner en un escaparate sus posesiones y cualidades porque son evidentes y naturales. La sencillez nos enseña a saber quiénes somos y lo que podemos hacer.

La cultura de hoy a veces quiere hacernos creer que valemos por nuestra ropa, por nuestros autos, por estar a la moda, porque somos poderosos, porque podemos humillar. Pero precisamente toda esa cultura es la llave al gran vacío interior.

La persona está dotada de inteligencia, cualidades y habilidades. Pero, ¿para qué convertir nuestra vida en una eterna competencia? ¿De qué sirve estarme comparando constantemente con los demás? El progreso interno, donde nosotros crecemos, es en verdad lo importante.

Por otra parte, con frecuencia se desvirtúa la imagen de las personas sencillas, haciéndola sinónimo de timidez e ingenuidad —en el mejor de los casos—, aunque en otras ocasiones se relaciona la idea con la pobreza y la suciedad. Ni lo uno ni lo otro. La sencillez no es pobreza ni mendicidad, es tener lo que se necesita, pero sin caprichos superficiales. La sencillez no es suciedad, la pulcritud no está reñida con la humildad del corazón.

Ahora bien, el valor de la sencillez tiene distintas manifestaciones. ¿Qué hace una persona para ser sencilla? En el caso de nuestra forma de hablar, podemos citar varios ejemplos. Una persona sencilla…

– Utiliza con mesura la palabra, evitando acaparar las conversaciones para convertirse en el centro de atención.

– Utiliza un lenguaje apropiado, sin recurrir a palabras altisonantes, de mal gusto o frases corrientes para hacerse notar.

– En una conversación que gira alrededor de su competencia profesional, nunca aprovechará el momento para “dar una cátedra” sobre el tema; es de muy mal gusto, sobre todo si en ningún momento se ha pedido la opinión profesional.

Posiblemente, la manifestación más clara de la sencillez se encuentra en el aspecto exterior de la persona:

– Siempre puede contarse con su apoyo, no tiene miedo a prestar un servicio porque no existen actividades de “segunda categoría”, todo es importante y necesario.

– Porque viste con decoro, sin llegar a ser estrafalario, de acuerdo con la ocasión y procurando usar aquellas prendas dignas que están más de acuerdo con su persona, sin dejarse seducir por la exageración caprichosa de la moda, las joyas o los colores llamativos.

– Los modales distan mucho de ser artificiosos y estudiados, especialmente para cada situación concreta, desde la forma de saludar, utilizar los cubiertos, leer la carta, ordenar un platillo o una bebida especial. La sencillez es cortesía; la altivez, grosería.

Es de igual importancia la forma en la que se aprecian los bienes materiales, porque la sencillez nos hace:

– Adquirir, poseer y utilizar aquellos bienes que son necesarios, evitando el lujo inútil o el capricho. Es bueno comprar cosas de buena calidad que duren y que nos presten el servicio que se desea durante más tiempo y con más eficiencia, pero no por la presunción y la manifestación de una desahogada posición económica.

– Nuestra forma de ser, de vestir debe ser acorde con nuestra circunstancia personal. Un estudiante debe vestirse como estudiante y no como ejecutivo. Nada sería más ridículo que un ejecutivo vestido como estudiante.

La persona sencilla no se exalta ni menosprecia, aprecia a las personas por lo que son, lo cual permite un diálogo amable y una amistad sincera.

El valor de la sencillez nos ayuda a superar el deseo desmedido por sobresalir, sentirnos distinguidos y admirados solo por la apariencia externa. Nuestro interior, nuestro corazón es lo que verdaderamente cuenta. Una persona sencilla con buen corazón gana más corazones.

(*) Socio director de KPMG en Nicaragua

Economía líderes sencillez archivo

Puede interesarte

COMENTARIOS

  1. Yelba
    Hace 13 años

    Excelente articulo, deberia dar una conferencia a los servidores publicos , ejecutivos, prestadores de servicios, y en la familia.

  2. Carlos
    Hace 13 años

    Muy buen artículo aplicable tanto en una empresa, como en el hogar.

  3. Dino Andino
    Hace 13 años

    Gracias Alfredo,
    En este mundo lleno de vanidad, son necesarias tus palabras.

  4. Ciudadano
    Hace 13 años

    Buen artículo. El rescate de los valores morales y sobre todo espirituales, debe ir de la mano con la búsqueda del progreso económico y social. De otra forma, nosotros, como individuos, nunca alcanzaremos nuestro completo desarrollo y plena realización dentro de la sociedad.

    El aporte de este artículo lo veo como un grano de arena en esa ruta.

    Saludos.

  5. Bernardo Callejas
    Hace 13 años

    Muy buen articulo Alfredo. Cien por ciento de acuerdo. En mi experiencia laboral una persona sencilla se desempen~a de forma superior, ya que no teme hacer preguntas cuando necesita claridad y se enfoca en hacer el trabajo sin necesidad de tratar de brillar.

  6. Observador
    Hace 13 años

    Excelente artículo.
    Es increíble el figureo de paisito.
    Y lo peor es que la mayoría son palmados.
    Si no veamos los recientes casos de estafa.
    De apellido no pasan….

  7. Mary
    Hace 13 años

    Te felicito Alfredo por tu artículo. Es aplicable en todas las esferas sociales, comenzando por el de la «arrogancia académica». En este mundo tan egocéntrico, se necesita de una gran dosis de humildad, aunque unos más que otros.

  8. MTV
    Hace 13 años

    Y es tan así que luego de leer este artículo muchos dirán que son los más humildes y sencillos!! Sería muy bueno reenviar este artículo a muchas firmas de auditoría!! Muchos de sus empleados no alcanzan en una oficina, o más bien su ego!! Muy buen artículo!!

  9. Vilma
    Hace 13 años

    Que alentador artículo, es bueno saber que aún quedan personas que valoran la sencillez como la más grande cualidad que caracteriza nuestra calidad humana.

  10. Cristina
    Hace 13 años

    Excelente artículo. Todas las personas que se creen más que los otros sólo por tener talento, fama o dinero, deben leerlo diario.

  11. Martha. Fonseca
    Hace 13 años

    EXCELENTE ¡
    Me encanto
    Fleicidades!

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí