El esfuerzo encaminado a fortalecer el sector turístico de Nicaragua no solo depende, particularmente de políticas adecuadas del Gobierno central si no de todo un engranaje en el que diversos sectores tienen una misión que cumplir.
Y me refiero nuevamente a la disposición que debe tener la banca privada para apoyar el turismo, a las alcaldías con sus programas orientados al desarrollo integral con ejes temáticos transversales, a los pequeños y medianos empresarios turísticos en cada municipio y particularmente, a la población misma en cada destino turístico.
Si no hay disposición de apoyo y cambio de actitudes en estos actores, el desarrollo turístico avanzará lentamente, o lo que es peor, se estancará. En este asunto no solo hay que tener una visión de cuánto te presto, cuánto ganaré por intereses y en cuánto tiempo. No se trata de tener esa mezquina actitud. Se trata de trabajar conjuntamente en función de una sola visión de desarrollo por el bienestar de todos, cada quien desde su propia perspectiva, pero con un objetivo común.
En Nicaragua los actores antes mencionados se deben apuntar al relanzamiento de todos los destinos turísticos. San Juan del Sur, Ometepe, Granada, Masaya, León, Chinandega y otros lugares del resto del país que tienen bellezas naturales que son potenciales destinos turísticos, pero que no se han explotado. Y digo relanzamiento porque el tiempo de renovar estos lugares ha quedado atrás.
Si se quiere que el país sea una alternativa de destino turístico en el mundo, no solo se deben explotar los recursos naturales, sino invertir en otras alternativas de esparcimiento para los turistas, y es ahí donde entra a jugar un rol fundamental la banca privada que con una política crediticia adecuada podría ayudar a quienes desean más desarrollo.
Asimismo, el Gobierno central no solo debe ajustar y mejorar sus políticas de desarrollo turístico, sino incentivar esta actividad pero sin politizar ni atropellar a quienes han destinado capital propio. El Gobierno también debe invertir más en garantizar la seguridad ciudadana en todo el país, pero especialmente en los destinos turísticos que son parte fundamental de la economía nacional.
Y no solo se trata de poner unidades policiales y agentes para combatir la delincuencia. No. También se trata de impulsar una política preventiva contra el delito, pero con el apoyo de otras instituciones del Estado como la Dirección de Migración y Extranjería, Ejército, Dirección General de Bomberos, Instituto Nicaragüense de Turismo, Ministerio del Ambiente y Recursos Naturales, Ministerio de Salud y las alcaldías.
Sumado a esto es importante que los empresarios locales no solo se sumen a una labor preventiva contra el delito, sino que sean proactivos, expongan sus planes y exijan a las autoridades trabajar por el bien común.
Finalmente, los pobladores de cada destino turístico tienen que apoyar en las actividades y cambiar de actitud. Deben dejar a un lado esa actitud facilista de que todo se los deben dar hecho, deben denunciar actos reñidos con la ley, presionar porque su lugar sea uno de los más seguros y trabajar en ese sentido.
Además, en los lugares turísticos no se debe promover la instalación de más cantinas y negocios que fomentan distintos tipos de delitos como el tráfico, expendio y consumo de drogas, la prostitución, trata de personas, entre otros.
En los últimos meses San Juan del Sur y Granada como destino turísticos han sido golpeados fuertemente por delitos contra las personas y especialmente contra turistas. Hasta después de muchas denuncias se ha brindado atención al clamor de sus pobladores y empresarios locales. Las autoridades no deben actuar tardíamente y la población tiene que hacerse sentir para que la tranquilidad reine en sus lugares.
No quiero dejar pasar la ocasión para plantear que en Ometepe hay que empezar a poner orden en muchas cosas de las que he mencionado antes que sea tarde, y eso mejor que nadie lo saben los nativos, los empresarios locales y las autoridades. Sencillo, si un extranjero radicado en Ometepe está promoviendo alguna actividad que riñe con las normas, hay que aplicarle todo el imperio de la ley. Si un nacional hace lo suyo transgrediendo las normas, también hay que hacer lo que se debe. Pero también tiene mucha responsabilidad la población que no debe permitir la descomposición social.
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