Fabio Gadea

La esperanza en un mundo ideal

Querida Nicaragua: Siempre tengo una libreta y una pluma sobre la mesa de noche por si me acuerdo de algo que no haya anotado en la agenda del día siguiente: alguna cita importante, tal vez el pésame por algún duelo, o en fin, cualquier otra diligencia que haya que anotar. Pues bien. Me desperté una noche de estas y fui directo a la libreta para anotar la frase que jugueteaba en mi mente: “No hay ningún problema que no pueda ser superado por el amor y la generosidad del ser humano”. Eso escribí en la libreta y no me volví a acordar del asunto hasta ahora que frente a la computadora me dispongo a escribir una nueva carta de amor.

Por supuesto que la sentencia mencionada es tan antigua como la existencia. Debo haberla leído y se me quedó en la mente. Está implícita en los Diez Mandamientos, cuyo mandato general es el amor. Son también las enseñanzas de nuestro Señor Jesucristo: Amar a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a ti mismo.

Nada nuevo pero toda una lección de convivencia humana y permanente sugerencia de paz.

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Con amor y generosidad nadie se levantaría pensando en hacerle daño al prójimo y por lo tanto no habría robos, ni crímenes, ni ofensas, ni pleitos, ni intrigas, ni mentiras, ni zancadillas. La política sería el arte de trabajar todos por el bien común, los Congresos Nacionales serían recintos en donde hombres llenos de amor y generosidad estarían perfeccionando leyes. Probablemente no existirían los tribunales de justicia porque al abundar el amor y la generosidad desaparecerían los vicios y las atrocidades de hoy.

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Con amor y generosidad nadie se levantaría pensando en hacerle daño al prójimo y por lo tanto no habría robos, ni crímenes, ni ofensas, ni pleitos, ni intrigas, ni mentiras, ni zancadillas. La política sería el arte de trabajar todos por el bien común, los Congresos Nacionales serían recintos en donde hombres llenos de amor y generosidad estarían perfeccionando leyes. Probablemente no existirían los tribunales de justicia porque al abundar el amor y la generosidad desaparecerían los vicios y las atrocidades de hoy. El dinero, al cual Giovanni Papini, el excelso escritor italiano llamaba “el excremento de Satanás” probablemente no existiría y las transacciones las haríamos a pura palabra de honor en una sociedad casi celestial. La envidia estaría desterrada de la faz de la tierra porque con amor y generosidad no puede existir envidia. La infidelidad conyugal tampoco porque nadie desearía la mujer ajena y la avaricia no existiría porque todos tendríamos de todo en abundancia sin el temor de que nuestro prójimo nos fuera a robar algo.

Podríamos vivir en casas de puertas abiertas tanto de día como de noche pues a nadie se le ocurriría hacerle daño a su prójimo. El amor y la generosidad no lo permitirían. No habría gritos alterados ni ofensas, no habría policías, ni coroneles, ni generales que infundieran terror porque tampoco habría delitos. Solo habría alegría, convivencia armoniosa, camaradería, trabajo ordenado, descanso planificado y diversión igualmente programada.

Cuando desperté al día siguiente me encontré con las primeras noticias que me horrorizaron. Un titular que me quitó el poco sueño que me quedaba. “Asesino mata por un celular” y la foto de un hombre sobre su propia sangre y la angustia de su familia ante el cuerpo del ser querido.

Extendí la mano para buscar la libreta de apuntes porque sentía una gran confusión entre lo que había escrito y lo que había probablemente soñado. Miré el apunte. Efectivamente decía: No hay ningún problema que no pueda ser superado por el amor y la generosidad. La sentencia sigue siendo cierta, pero el mundo sigue siendo igual. Ojalá que algún día, al menos una parte de la humanidad, se decida a caminar por el sendero del amor y la generosidad. El autor es director general de Radio Corporación.

Columna del día Opinión ideal Mundo archivo

COMENTARIOS

  1. Bud Spencer
    Hace 13 años

    Un mundo ideal como lo pinta don Fabio no le agradaría ni al mismo Dios. Porque Dios creó la Luz pero no elimino las tinieblas, simplemente las separó. Otra separación de lo bueno y lo malo fue mediante el diluvio universal y la extinción de Sodoma y Gomorra. Es decir lo malo existe como un crisol donde lo bueno se refleja con luz resplandeciente.

  2. lector
    Hace 13 años

    Por el mucho amor nos hemos quedado sin mejillas.

  3. la revolucion amorosa
    Hace 13 años

    Muy cierto, el mundo necesita de amor, humildad y generosidad, y sabemos que existen personajes como el Papa Borgoio, o Mojica en Uruguay, quienes se entregan, dan el ejemplo y promueven esas practicas Cristianas, sin embargo el mundo sigue igual, como ejemplo tenemos al inconstitucional con su camarilla de corruptos, engordando sus bolsillos, en este mundo el tema ‘amor y generosidad’ es para el trabajador, el pobre, el hambriento y el sediento de justicia.

  4. Carlos H
    Hace 13 años

    El amor, la dulzura y la probidad solo pueden venir del Dios mismo, porque así hizo al hombre, para que si quiere ser bueno deba pedirle a EL que le dé su Espíritu. Pero el humano, desde el más poderosos hasta el pobre, tiene mas fe en sus pasos retrógrados guiados por las bajas pasiones, que en los pasos del bien que son guiados por Dios

  5. Rube Fabian
    Hace 13 años

    El problema es el corazón del hombre: La Biblia dice: «Porque el intento del corazón del hombre es malo desde su juventud.» Génesis 8:21d. «Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá?» Jeremías 17:9. Podremos vivir en una sociedad «buena» solo bajo el régimen del MESÍAS. El cual puede cambiar el corazón de don Fabio y de todos los nicas. «Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí.» Juan 14:6.

  6. OCTAVIO A. MENOCAL
    Hace 13 años

    Don Fabio: totalmente de acuerdo con usted! Mi madre dice que el hombre aprende de todo cuando joven (de los 15 a los 20s); durante su madurez experimenta cosas mas fuertes (ej. vicios) – de los 20s a los 30s, y ya hecho un hombre maduro (de los 40s a los 50s) – busca problemas, resuelve problemas tratando de componer el mundo. Lamentablemente, cuando llega a los 50s se da cuenta que el mundo no quiere ser cambiado. John Lennon luchó por la paz y el amor en el mundo – resultado? Fue asesinado!

  7. El Observador
    Hace 13 años

    A veces pienso que don Fabio equivocó su carrera, pues si desde jóven se hubiera dedicado a a las prédicas cristianas, Nicaragua sería el Paraíso de Centroamérica y el mundo. Aun es tiempo para que inicie una gran cruzada nacional predicando el amor. Sería histórico verlo abrazado con Arnoldo Alemán, Daniel Ortega y tantos otros «angelitos» de la vida nacional. ¿Cuando lo veremos don Fabio? Dénos el ejemplo, no se baya solo en sueños madrigaleños

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