El diario LA PRENSA publicó el miércoles 18 de septiembre corriente, un artículo escrito por la actriz cinematográfica estadounidense Angelina Jolie junto con el ministro de Relaciones Exteriores del Reino Unido, William Hague, titulado “Violencia sexual y conflictos armados”, el cual trata sobre el terrible drama de las violaciones en las guerras actuales.
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Además de ser una consagrada estrella de cine ganadora de un premio Óscar (en el año 2000 por la película Inocencia interrumpida) y tres Globos de Oro, y de que es una de las actrices mejor pagadas del mundo, Angelina Jolie también es una destacada activista humanitaria internacional, sobre todo en la ayuda a los refugiados y desplazados de guerra. Por su dedicación a las causas humanitarias la señora Jolie fue nombrada Embajadora de Buena Voluntad de las Naciones Unidas y en la actualidad forma parte de la organización de la ONU denominada Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados. En esta condición es que Angelina Jolie escribió junto con el canciller inglés el artículo sobre las violaciones en las guerras de la actualidad, en auspicio de la Declaración de la Asamblea General de las Naciones Unidas de la “Declaración de compromisos para poner fin a la violencia sexual en conflictos armados.”
“No puedo pasar por alto el hecho de que millones de personas están sufriendo por ahí”, expresó la señora Jolie cuando aceptó el nombramiento de Embajadora de Buena Voluntad de las Naciones Unidas, en agosto de 2001, y los periodistas le preguntaron qué la motivaba a ser activista humanitaria internacional. Y agregó: “Honestamente quiero ayudar. No me siento diferente a las demás personas. Creo que todos queremos justicia e igualdad, la oportunidad de una vida con sentido. A todos nos gustaría recibir ayuda si estuviéramos en una mala situación.”
Angelina Jolie y el canciller británico Hague denuncian en su artículo que “La violencia sexual ha sido utilizada como arma de guerra en casi todos los conflictos principales de nuestro tiempo ” Lo cual es cierto, pero habría que agregar que esta práctica aberrante ha ocurrido en todas las épocas de la historia. De allí que la lectura del artículo de la señora Jolie y del canciller británico Hague, me hicieran recordar la tragedia de Eurípides, Las Troyanas , en la que describe la repartición de las mujeres de Troya entre los vencedores griegos.
En la antigua Grecia, según la costumbre que era la ley, las mujeres formaban parte del botín de guerra, junto con las tierras, el ganado y todos los bienes de los vencidos, cuyas esposas, hijas hermanas y madres se convertían en esclavas y concubinas de los vencedores. “¿Qué significa esa ley de los helenos? ¿Qué es esa costumbre?, ¡Oh amigo!”, dice llena de angustia y frustración, Hécuba, la reina de la ciudad de Troya que ha sido derrotada, saqueada e incendiada por los griegos vencedores, a Taltibio, cuando el heraldo o mensajero de Agamenón, comandante en jefe de los ejércitos victoriosos, le da cuenta de cómo han sido repartidas las mujeres principales de la ciudad vencida.
La misma Hécuba será sirvienta sexual de Odiseo. Su vidente hija Casandra será concubina de Odiseo. Andrómaca, la viuda de Héctor, va a ser tomada como esclava sexual por Neoptómelo, hijo de Aquiles. Y así cada una de las mujeres nobles de la vencida Troya es asignada a los diversos jefes militares griegos. Las demás troyanas, todas sin excepción, fueron violadas y asesinadas por los despiadados vencedores. Lo mismo que se sigue haciendo hasta ahora, a pesar de los progresos de la civilización humana, de la leyes sobre la guerra y del derecho humanitario, la cual es una práctica inhumana y despreciable contra lo cual luchan personas tan admirables como Angelina Jolie.
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