Jefes autoritarios y descalificadores, vecinos quejosos, compañeros de trabajo o estudio envidiosos, parientes que siempre nos echan la culpa de todo, hombres y mujeres arrogantes, manipuladores, irascibles o mentirosos.
Según el escritor, terapeuta familiar y sexólogo clínico Bernardo Stamateas (www.stamateas.com), todas estas personas “tóxicas” nos producen malestar, y algunas de ellas incluso pueden arruinarnos la vida, destruir nuestros sueños o alejarnos de nuestras metas.
Para aprender a reconocer a la “gente tóxica” y descartar sus mensajes lo esencial es que las personas deben aceptarse tal como son, porque el daño que puedan hacernos los individuos tóxicos dependerá de nosotros mismos, expresó el psicólogo.
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