Noel Amílcar Gallegos
Desde que el sol partió el día, poco a poco los devotos iban abarrotando la iglesia con el objetivo de participar de la tradicional bajada de San Jerónimo, en Masaya. La santa eucaristía fue presidida por monseñor Miguel Mántica Cuadra, vicario pastoral de la Arquidiócesis de Managua.
“Esta es una de las grandes expresiones de piedad popular que tenemos en Nicaragua y de modo especial en este pueblo tan fervoroso como es Masaya. San Jerónimo es uno de esos grandes santos de la Iglesia del siglo IV, porque él fue quien tradujo la biblia al latín. Es un gran hombre y el pueblo ha desarrollado una gran devoción y cuando uno viene aquí se queda maravillado por la explosión de júbilo cuando se da la fiesta”, dijo.
María Gaitán, reina de las fiestas patronales, dijo sentirse orgullosa de vivir en una ciudad cuyas festividades son las más largas del país. “Invito a los turistas a que vengan el día de la hípica que será este domingo y también el lunes 30 de septiembre, que es la fiesta de los extranjeros, a quienes recibimos con los brazos abiertos y estamos encantados de que estén con nosotros celebrando estas fiestas de nuestro santo patrono, San Jerónimo”, refirió.
Sin importar la incomodidad, “el mar de gente” bailó al son de los filarmónicos, mientras la cofradía se abría paso entre la multitud para que el santo diera cumplimiento a los hogares en donde era esperado.
El licor y el desorden de algunos jóvenes no impidió que la marcha del patrono de los masayas se desarrollara con orden, gracias a la fuerte cantidad de agentes policiales.
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