Humberto Belli Pereira

¿Han funcionado nuestros partidos?

¿Qué papel han desempeñado los partidos políticos en la vida del país? Para contestar conviene revisar primero el rol que están supuestos a jugar en las democracias. En teoría, o idealmente, son organizaciones de ciudadanos que comparten un ideario o conjunto de aspiraciones sociales y que buscan llegar al poder a fin de implementarlas. Para esto deben convencer a los electores que sus propuestas son las mejores para el bien común. Si lo consiguen accederán al poder por un período determinado, al final del cual el pueblo juzgará, en nuevas elecciones, qué tan efectiva ha sido su gestión.

El problema en nuestra historia es que estos supuestos —ciudadanos con un ideario común y un pueblo capaz de escoger el mejor— no han tenido suficiente sustento sociológico. Detrás de las primeras luchas entre legitimistas y democráticos, devenidos en conservadores y liberales, había más localismo que ideología. El historiador Gámez lo expresó magistralmente: “Todo leonés por el hecho de pertenecer a la localidad se consideraba liberal desde su nacimiento. Granada, la poderosa rival de León, era por razón del antagonismo el centro del partido contrario. En consecuencia, todo granadino, desde la cuna, era considerado como conservador hasta la muerte. Los pueblos del Estado observaban la misma rigurosa clasificación y pertenecían ciegamente a Granada o a León, estando prontos a derramar su sangre en defensa de una u otra ciudad”.

Con Zelaya el liberalismo aumentó su caudal popular al agigantar el tamaño del estado —lo cual no es muy liberal— e incorporar a su burocracia a sectores de clase media. Pero aunque al localismo se unía ahora la fidelidad al caudillo benefactor, el sentimiento predominante seguía siendo tribal, no ideológico. Y así continuó en buena parte del siglo XX.

En las dos únicas elecciones supervigiladas por Estados Unidos, las de 1928 y 1932, aunque los candidatos fueron distintos, los porcentajes de sus partidos permanecieron casi iguales: 58.6 para los liberales y 41.4 para los conservadores en las primeras, y 57.4 contra 42.6 respectivamente, en las segundas. Fue un reflejo de la fidelidad partidaria del electorado y lo poco o nada que influían en las elecciones las plataformas de gobierno —que de por sí no tenían mayores diferencias de fondo— o el desempeño gubernamental. Liberales y conservadores votaban sencillamente por quien fuese el candidato de su partido.

Con Somoza, como sucedió con Zelaya, la tribu liberal aumentó de nuevo gracias a la nueva ronda de ampliación del estado y servicios públicos que permitió la prosperidad económica del período 1945-1955. Pero el factor ideológico siguió siendo cosmético. La poca importancia de la doctrina en la afiliación partidaria se delata en la referencia elogiosa con que los miembros de un partido todavía usan el adjetivo “de cepa”, para distinguir a correligionarios descendientes de padres o abuelos del mismo partido —aunque sus ideas no tengan nada que ver con su ideología oficial—, como el caso de los muchos “liberales” favorables al estado interventor.

Lo mismo pasa hoy con el sandinismo. Tras su primera fase ideológica devino en una masa partidaria clientelar, cuya adhesión al caudillo se nutre del pan y circo que reparte.

El problema de fondo en la disfunción de los partidos nicaragüenses sigue siendo el mismo: la gran masa del electorado sumida en la pobreza y la ignorancia. Quienes están enfocados en la supervivencia difícilmente serán ciudadanos que escogen en función del bien común y fácilmente serán presa de caudillos y partidos sin ideología o sin principios. Solo educándolos y promoviéndolos socialmente podrán crearse las bases sociales para que existan partidos que jueguen el papel que les corresponde en una democracia. El autor es sociólogo, fue ministro de Educación.

Columna del día Opinión Partidos políticos teoría archivo

COMENTARIOS

  1. Roberto Moncada
    Hace 13 años

    Tambien hubo una elección presidencial la única en toda la historia de Nicaragua en que el candidato de uno de los partidos a presidente fué un conservador de Managua y su candidato a vice-presidente fué del partido tradicional liberal de León, realizada en nov de 1924, ésta formula ( conservadora -liberal ) triunfó en contra de un partido conservador genuino ( caudillista ) y la voluntad del pueblo fué respetada que hasta los marinos que estaban en Nic desde 1912 abandonarón el paí

  2. fernando
    Hace 13 años

    La política partidista no funciona en ninguna parte (a favor de los pueblos, se entiende). La política partidista no está supuesta a ser democrática. El objetivo de esta es robarle el poder a los pueblos y mantenerlo en manos de las oligarquías. Se junta un grupo de millonarios y forman una maquinaria política contra la que ningún ciudadano común puede competir. La mejor prueba de lo que digo está en EU. Dos partidos politicos turnándose desde hace 160 años. ¡Ilusiones pequeño burgu

  3. Hace 13 años

    De auerdo al articulista y si obsevamos la estructura y composicion de nuestros partidos politicos, realmente todos estan compuestos de las mismas caras, las cuales y en algunos casos conformaron o militaron en partidos diferentes, y hablo de las figuras de importancia de los mismos. El problema, y coincido con el articulista en su aseveracion que la gran masa electoral es simplemente apatica a elegir sus representantes politicos, porque para ellos cuenta con mayor peso, el poder coseguirse los

  4. Hace 13 años

    frijoles del dia y poder sobrevivir un dia mas en el estado de cosas que el sobrevive o es perando vivir de esperanzas y promesas prometidas, que la «companera mayor» venga al rescate de todos ellos. Mientras tanto en esta sombria situacion la cual es propicia para los caudillos y sus seguidores, loscuales jamas se van a preocupara ue el ciudadano comun salga de su ignorancia educative de lo que significa tener el poder ciudadano del voto de eleccion, esa es simplemente nuestra historia politica

  5. marcel
    Hace 13 años

    Don Humberto, lo felicito por tan claro pero profundo articulo.Tiene razon, para cambiar todo esto se debe empezar por educar integralmente, es decir incluir en la educacion, una materia sobre poltica en general y la politica partidaria.Mienten los que afirman, que el pueblo esta politizado, que saben mucho de politica.Pero solo somos seguidores de un «lider».Asi mismo hay que cambiar la mentalidad de estos, llegar al poder para servir al pueblo y no servirse de el.

  6. Observador
    Hace 13 años

    Formidable articulo, es una leccion de nuestra politica criolla, muy bueno senor Belli, pero como cambiar la mentalidad de los falsos lideres? De esos que se enriquecen ilicitamente bajo el paraguas del poder, la entronizacion en el mismo con sus secuelas de nepotismo, abusos del ploder y pisoteo a la institucionalidad y la dignidad humana? Cuando no hay conciencia sobre esto viene la negligencia y el acomodamiento que es la tumb de la cemocraica.Ojala haya una salida.

  7. Isabel
    Hace 13 años

    Mejo r no podia escribirlo,, y yo de «CEPA»antisandinista… , es mas educo a mis hijos a no cerlo. Y les explico el por que . Y ellos lo entienden

  8. Miguel López Baldizón
    Hace 13 años

    llegué a acuñar la frase de que «somos tribus políticas en aldeas pavimentadas», el problema actual no es ideológico porque los partidos políticos han ido perdiendo esa base de sustentación, han surgido los partidos de ciudadanos con intereses en común, no hay construcción desde las bases y el crecimiento conforme el trabajo partidario, ahora las redes sociales y el mercadeo electoral las han sustituido, no hay democracia sin partidos políticos??? o sin participación ciudadana?

  9. Valenzuela
    Hace 13 años

    Estadp, con E mayúscula, cuando se trata de la formación jurídica del territorio, población y gobierno, señor sociológo.

  10. lector
    Hace 13 años

    El exministro y sus observaciones. ahi muere el gallo!

  11. erwin zavala
    Hace 13 años

    Sr Humberto Belli, podria usted mencionar a algunos candidatos que podrian ser Buenos presidentes de Nicaragua?

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