Sobre el mejor escenario que la mercadotecnia puede levantar, Saúl “Canelo” Álvarez intentará lograr hoy, algo que otros 43 peleadores no han conseguido: vencer a Floyd Mayweather Jr., boxeador que más que un pugilista, parece un fantasma.
Y aunque debe admitirse que el mexicano es todavía un peleador en fase de construcción, es mucho más que solo un joven vigoroso, potente y corajudo que intenta destronar a Mayweather y heredar la distinción de mejor boxeador del momento.
A sus 23 años, Álvarez ha decidido tomar un reto ante el cual han fallado todos los que lo han intentado. Y aunque el que pega fuerte siempre tiene oportunidad, no es fácil lograr ese objetivo ante la movilidad de un tipo tan veloz de manos y piernas. TIRA Y CONECTA
De acuerdo con CompuBox, Álvarez tiene el mejor porcentaje de golpes conectados entre los boxeadores activos. Eso significa que es el menos errático entre los púgiles actuales y que no solo pega duro, sino que dispone de precisión para acertar.
El problema, es que Mayweather es el segundo púgil con el mejor porcentaje esquivando golpes, solo detrás de Guillermo Rigondeaux, según CompuBox. Pero, a la vez, es el segundo mejor disparando y acertando, detrás solo de Álvarez en este rubro.
Esto lo que muestra es a un pugilista con una defensa excepcional, pero que, a la vez, puede pasar al ataque sin mayor transición. Descifrar ese esquema es la gran tarea para el “Canelo”, cuyo fundamento es su pegada y su deseo de ser reconocido.
Ante un boxeador como Mayweather, elusivo, flexible y ágil, lo más apropiado es taparle las salidas, golpearlo a los bajos para quitarle movilidad y acabarlo. Pero eso mismo trataron 43 púgiles (peleó dos veces con José Luis Castillo) y no pudieron. EL RETO ES ENORME
Ese es el reto del “Canelo” hoy en Las Vegas, donde este azteca se juega una porción valiosa de su futuro en el boxeo. Y hay interés en descubrir cómo va a absorber la presión que significan las esperanzas de millones de mexicanos en sus espaldas.
Perder esta pelea no sería un drama para el “Canelo”. Es joven y aún puede volver a los planos cimeros, aunque tampoco sería la primera vez que un muchacho con proyecciones de súper estrella se queda en el camino al no poder reponerse a un revés.
Y si triunfa, no solo tocará el cielo del boxeo, sino que ganará legitimidad como pugilista, habrá consolidado su legado y asegurado su futuro, mientras ofrece aliento a su país, que jadea adolorido por sus derrotas en el futbol. El problema es que Mayweather no parece el rival apropiado para todo eso.
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