César Úbeda Bravo
El experto en Relaciones Internacionales, Orlando López-Selva, considera que la situación en Siria se debe al cansancio de una dictadura de 43 años y al fenómeno de la Primavera Árabe. Según el experto, al presidente sirio, Bashar Al Asad, le han apoyado con suministros, asesoría y equipos, países como Irán y Rusia.
Explica que China nunca ha expresado apoyo hacia el gobierno de Damasco, pero sí se ha opuesto a cualquier maniobra para desestabilizar o condenar al régimen sirio. “Rusia es el más interesado en que el gobierno de Bashar Al Asad no sucumba, porque Siria ha sido su aliado en Oriente Medio desde comienzos de los años sesenta del siglo pasado. Siria es para Rusia lo que Israel es para los Estados Unidos en el marco del Oriente Medio”, afirmó López-Selva, quien señaló que Siria está cerca del caos total.
::: ¿Cómo inició el conflicto en Siria?
Hace un poco más de dos años algunos ciudadanos se lanzaron a las calles a protestar en Damasco, Aleppo y Homs, en contra del régimen de Bashar Al-Asad. Unos atribuyen las protestas al ahogamiento político en que el dictador tiene a su pueblo, luego de 43 años de estar en el poder él y su padre (Haffez Al Asad). No hay libertades políticas, no hay libertad de expresión, no se permite el disentimiento y hay muchos opositores en las cárceles de todo el país por denunciar la opresión y represión de Asad hacia sus conciudadanos.
Otros atribuyen este alzamiento a la ola de protestas que se desató en el Norte de África y el Medio Oriente, y que tuvo como consecuencia el derrocamiento primero de los mandatarios en Túnez, Argelia, Egipto y Libia. A estos alzamientos en cadena se les conoce como la Primavera Árabe. Y todavía siguen las revueltas —en mayor o menor escala— en Omán, Yemen y Turquía. A las luchas callejeras le siguieron la represión de parte del ejército sirio. Esto ha conllevado a que grandes ciudades como Aleppo y Homs se insurreccionaran.
::: ¿Por qué ha trascendido el conflicto?
Primero, la huida del país de más de un millón de ciudadanos sirios que han tenido que refugiarse en los países vecinos, mayoritariamente contrarios al régimen, como Jordania, Líbano, Turquía, Irak y en menor escala en Irán. En segundo lugar, durante los encuentros armados las fuerzas sirias han disparado sus armas —sin intención alguna, alegan los oficiales sirios— alcanzando territorios de Líbano, Turquía e Israel. Este último el enemigo mayor de los países árabes en el Medio Oriente, por el conflicto territorial que mantienen con los palestinos por más de sesenta años.
::: El ataque a Siria es inminente. ¿Cuál sería el gobierno de posguerra, tomando en consideración los intereses de EE. UU., Rusia e Irán?
Eso es impredecible, pues ahí se conjugan factores políticos, ideológicos y religiosos contrapuestos. Sin embargo, lo sensato sería propiciar un gobierno que representara los intereses de todos los sirios, sin distinción alguna. Incluso, que dé acogida a aquellos que han trabajado con Bashar Al Asad y no hayan irrespetado los derechos humanos, ni cometido injusticias. Lo poco probable es que ahí todos se toleren luego del sangriento conflicto civil, el largo régimen de los Asad, el fanatismo y resentimientos imperante; y el hecho de que las normas y principios occidentales —que son los que sustentan los mecanismos de negociación democráticos—, no se llevan de la mano con la Sharia. Pero, lo muy posible es que ahí imperen las agendas de los grandes actores. Siria es un paso de ruta estratégico que Rusia no quisiera perder . Recordemos que ha sido aliado de Moscú por más de 50 años; es su quinto mayor comprador de armas, y le provee el puerto de Tartus a los rusos como base para sus buques en el Mediterráneo. Por su parte, los Estados Unidos quisieran ver un gobierno en Damasco más proclive a los intereses de Washington y que no sea el contrapeso de Israel; y los israelíes desearían tener en Damasco una contraparte más “razonable” hacia las políticas de Jerusalén.
::: ¿Qué comentarios le merece el apoyo de Ortega al régimen de Bashar al-Asad? ¿Está en consonancia con los países que integran el Alba o existe alguna otra motivación?
No me extraña esa postura. Lo que sí me sorprende es que aquí haya tres principios que los socialistas siempre esgrimen como muy suyos, pero que aquí lo han olvidado. Primero, el de apoyar la plena determinación de los pueblos. Segundo, el de favorecer el derrocamiento de las tiranías impopulares y genocidas. Y tercero, el de ser solidarios con los pueblos que luchan por su emancipación y liberación. ¿Y por qué aquí no los defienden sabiendo que es el pueblo sirio el que lucha contra un régimen opresivo? Además que ahora se pronuncian porque los Estados Unidos quieren intervenir. ¿Y por qué no se pronuncian por la ayuda que Bashar Al Asad recibe abiertamente de Irán y Rusia? Yo esperaría más bien un pronunciamiento en favor de los que están siendo gaseados —el valiente y heroico pueblo sirio— que un día se alzó para protestar contra las arbitrariedades de un sirio que no respeta a sus conciudadanos, ni los derechos humanos; y es capaz de cualquier recurso con el fin de mantener su régimen opresor.
::: ¿Por qué Ortega se caracteriza por respaldar regímenes dictatoriales en Medio Oriente?
Cada quien elige el espejo en el que se quiere pasar viendo. Lo triste es coincidir con todos los mandatarios del Alba, que están en contra de cualquier acción de los Estados Unidos, aunque Washington luchara contra el demonio mismo. ¿Esa actitud —al ver cómo masacran al pueblo sirio—, tiene asidero en la razón o el fanatismo? Una actitud más balanceada y en favor de los intereses del pueblo sirio habría sido bien aceptada como política exterior de Nicaragua. ¿Por qué nuestro interés nacional gravita alrededor de los dictados pendencieros de Caracas, cuando es el interés de todos los nicaragüenses el que debería tener mayor peso?
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