Twitter: @Fabian_Med
Yo opino…
A estas alturas da risa oír a unos diputados del Frente Sandinista pronunciarse a favor o en contra de las reformas propuestas a la Ley 779, contra la violencia hacia la mujer, como si pudieran opinar sobre las leyes y apretar el botón que les venga en gana. Todos sabemos que poco importa lo que piensen los diputados, porque la aprobación o no de una ley depende de lo que diga Daniel Ortega. ¿O es que esta ley no le interesa al comandante y ha dejado a los diputados que la resuelvan como quieran, que jueguen a ser diputados de verdad, con independencia para opinar y todo?
Armados
No hay grupos armados. No hay grupos armados. No hay El Ejército repite con tanta vehemencia este estribillo que uno, aun siendo verdad, lo dudaría. Probablemente lo que no hay son grupos armados, organizados y sostenidos que quieran tumbar al Gobierno, pero es bastante torpe no reconocer estos grupos espontáneos de campesinos inconformes que deciden tomar las armas como la única forma de reclamar sus derechos. Y claro que cometen delitos. Lo hacen desde el mismo momento que agarran fusil. Y hay que tomarlos en serio, porque, aunque ahorita parezcan poca cosa, así es como nacen las guerras. ¿Acaso no comenzó así la guerrilla que luego botó a Somoza? ¿Acaso no fue así como nació la Contra? Y, claro, también les decían “grupos delincuenciales”.
Receta
En lugar de estar negando la aparición de estos grupos armados, el Ejército debería examinar las causas que llevan a estos campesinos a tomar el fusil. Si de verdad quiere aportar a mantener la paz en Nicaragua, más que perseguirlos y matarlos, debería exigir que cambien las circunstancias que pueden ser el detonante de una guerra que nadie debería querer. Devuelvan el derecho a elegir que tienen los ciudadanos, terminen con la discriminación partidaria, y recuperemos los tribunales como lugares donde se dirimen los conflictos, entre otras cosas, y ya verán como desaparecen estos grupos, que por ahora son de campesinos y pequeños. Podrían llegar a ser peores. Esa es la receta, sencilla y barata para eliminarlos.
Policías mundiales
Puedo no estar de acuerdo con lo que está sucediendo en Siria, igual que no lo estoy con lo que pasa en Egipto ni lo estuve con lo que sucedía en Irak, pero no creo que Estados Unidos, ni ningún otro país deba arrogarse por sus pistolas el derecho de convertirse en policía del mundo. Más ayudaría Estados Unidos dejando de amamantar a estos regímenes dictatoriales que cultiva en diversas partes del mundo, que interviniendo a balazos cuando sus ciudadanos ya nos los aguantan. O sea, en vez de salir a matar al monstruo, se le pide, por favor, dejar de engendrarlos.
Lenín Cerna
Que Lenín Cerna sea la mano que coordina los jueces y magistrados en el sistema judicial es un secreto a voces desde hace varios años en los corrillos de los tribunales. Ahora ya se oficializó, con foto, acto, brindis y discurso. Si la cosa está mal, pongámosla peor a ver si se compone. Qué justicia se puede esperar en un país donde los jueces actúan como funcionarios de un partido político, y donde un código no escrito que Cerna parece supervisar, define como justo todo lo que beneficia a ese partido y por injusto, todo lo que se le opone.
Criticones
Con frecuencia se oyen y leen comentarios de personas cuya misión en la vida parece ser criticar todo lo que se opone al Gobierno, asumiéndose ellos como una extrema oposición que, por decir lo menos, no se ve por ningún lado. Que si alguien critica al Gobierno, “ah, pero solo son hablar y no salen a las calles”, que si salen a las calles, “pero así no, hay que enfrentarse a las turbas”, que si se enfrentan, “a pero no se van a la montaña” y así llevando todo al extremo imposible sin que nadie nunca pueda darles gusto. Es un esfuerzo continuo de descalificación que más bien parece venir de oficialistas. Y lo más seguro es que estos criticones empedernidos, que casi siempre son anónimos, reclaman que la sangre llegue hasta el río sentados en algún sillón frente al televisor mientras se rascan la panza y se atiborran de hamburguesas.
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