La incertidumbre de las nuevas tecnologías para la escritura y las posibles repercusiones de la crisis económica sobre la cultura, son retos que preocupan e inciden en el quehacer literario, dijo en Panamá un grupo de escritores españoles.
El asunto es del interés tanto de los novelistas Juan Jesús Armas Marcelo e Ignacio Del Valle, como del poeta Ernesto Pérez Zúñiga y el ensayista colombo español, de ascendencia catalana, Carlos Granés, y lo expresaron en un coloquio con periodistas en el que anunciaron su participación en la Feria Internacional del Libro de Panamá 2013.
“Me he olvidado del ordenador, no escribo más que en un Ipad y en lo que venga”, recalcó Armas Marcelo, pero dijo que esto es “muy grave” pues llevará a los niños y jóvenes a no ejercer la memoria.
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La Feria Internacional del Libro de Panamá celebrará su novena edición entre el miércoles y domingo próximos con España y el Vaticano como invitados.
Granés dijo que “hay un enorme desafío que ha generado muchísima incertidumbre y que tiene a todo el mundo que se expresa a través de la palabra escrita temblando y en la cuerda floja, que es el ascenso infrenable de las nuevas tecnologías y la pantalla”, el Facebook y otras aplicaciones interactivas.
Según Granés, ganador del Premio Internacional de Ensayo Isabel Polanco 2011 por El puño invisible , el libro electrónico y el uso de internet, afectan por igual a los escritores y a la prensa y ha generado sobre todo “histeria”.
El ensayista dijo que esto es así pues “no se sabe, no se tiene idea y nadie es capaz de proyectarse al futuro para saber si el libro va a desaparecer”.
Del Valle, por su parte, expresó no estar muy preocupado ya que el formato de la escritura “ha cambiado un montón” desde siempre, por lo que, afirmó, “al final lo que vale es la historia, las ganas de contar historias y las ganas de escuchar las historias”.
“Eso es lo que no creo que se pierda porque eso va con la sangre”, apuntó Del Valle, autor de la trilogía novelística del personaje Arturo Andrade El arte de matar dragones (2003) y Los demonios de Berlín (2009).
En tanto, para el poeta Pérez Zúñiga, más que lo tecnológico, que considera “una ayuda” para difundir la literatura, le preocupa que en un mundo en crisis, que en la última década ha derrumbado muchas certezas, “la cultura se convierta en un objeto secundario”.
“Que se convierta en algo secundario para las instituciones, para los Gobiernos y la gente que debiera proteger la cultura, teniendo en cuenta que hay una prioridad mayor que es la económica en las sociedades occidentales y en Europa que hay una gran crisis”, señaló Pérez Zúñiga.
El bardo español opinó que “Europa siempre ha presumido de ser la valedora, que atesora grandes tesoros culturales y literarios, y ahora mismo se está despreocupando”.
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