Quienes tuvieron la oportunidad de conocerlo recordarán al comandante bombero Julio Áreas Castillo como un ejemplo de servicio desinteresado para con sus semejantes.
El sábado fue sepultado en el cementerio de Rivas, murió a sus 74 años y en vida, durante 56 años, perteneció al Benemérito Cuerpo de Bomberos de esa ciudad.
Fue parte de los grupos de rescate tras el terremoto de 1972 y dirigió una institución que con pocos recursos siempre estuvo dispuesta a brindar ayuda cuando más se necesitaba.
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