Saúl Martínez
La tranquilidad se interrumpió la mañana de ayer en el poblado de Tonalá, Puerto Morazán, municipio de Chinandega, con la muerte repentina de Héctor José Carrasco Linarte, de 18 años, en las celdas preventivas de la unidad policial.
Añadió que no le encontró señales externas que sugirieran traumas recientes, sin descartar que los traumatismos externos puedan traducirse en lesiones internas que no son visibles.
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Los quejidos del reo —acusado por robo— en la parte alta de la litera no alarmaron a su compañero de celda a las 2:00 de la madrugada. La sorpresa fue horas más tarde cuando advirtieron su muerte, lo que de inmediato fue comunicado a Xiomara del Carmen García Linarte, que le llevaba el desayuno a su hermano.
La familia sostuvo que el muchacho fue detenido el pasado 31 de julio y que un agente de apellido Santamaría, supuestamente, le pasó la moto patrulla, luego otro agente de apellido Carmona le propinó golpes en la espalda con un revólver, cuando era trasladado a la unidad policial.
“Señor mío Jesucristo, me mataron a mi muchachito. Mamá, aquí me duele me quebraron estas costillas, todavía ayer me lo dijo mi muchachito” clamaba doña Sandra Justina Linarte, mientras era asistida por sus familiares frente al portón de la unidad policial y cuando señalaba a los agentes de drogarse.
Xiomara del Carmen García Linarte dijo que pidió en vano a la Policía que les dejaran trasladar a su hermano a un centro asistencial.
Los familiares enardecidos junto a otros pobladores se mantuvieron en las afueras de la estación, donde también estaban presentes el comisionado mayor Douglas Pichardo, jefe departamental de la Policía en Chinandega, quien evitó brindar declaraciones hasta tener los resultados del Instituto de Medicina Legal.
Además se hallaba la alcaldesa sandinista de Puerto Morazán, Miriam Ramírez, quien trasladó el ataúd para que a las 11:00 a.m. el cuerpo sin vida del joven fuese trasladado a Managua a medicina legal.
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