Luis Sánchez Sancho

El sacrificio de Palinuro

Cuenta Virgilio en La Eneida que cuando los sobrevivientes de Troya huyeron hacia Italia, encabezados por Eneas, como piloto de la nave principal iba Palinuro.

Palinuro era un marinero experimentado, pero a la medianoche, cuando ya iban en altamar, se quedó dormido sobre el timón de la barca, seguramente vencido por el cansancio y la tensión emocional de la huida para salvar la vida. Un movimiento brusco de la nave hizo caer al agua a Palinuro, ninguno de sus compañeros se dio cuenta del accidente y una corriente marina lo arrastró hasta unas playas de las costas italianas. Pero el pobre Palinuro tuvo la mala suerte de que fue encontrado por unos nativos, que en vez de socorrerlo como mandaban los principios divinos y de humanidad, lo asesinaron y dejaron su cadáver insepulto sobre la arena.

Según la leyenda, lo que ocurrió a Palinuro fue porque Poseidón, el dios de los mares, envió a Hipnos, del sueño, para que lo indujera a quedarse dormido. La vida de Palinuro era un tributo que Eneas y los troyanos sobrevivientes debían pagar para poder salvar sus vidas e ir hasta Italia a cumplir la misión que el destino les había asignado, cual era la de construir en otras tierras una ciudad tan poderosa y gloriosa como había sido Troya.

Es que cuando los sobrevivientes troyanos se hicieron a la mar, huyendo de los griegos, Hera, la esposa de Zeus, provocó una poderosa tormenta para hacer naufragar y ahogar a los fugitivos. La vengativa Hera no perdonaba que los troyanos hubieran acogido a Helena, la bella reina espartana quien fuera el premio concedido a Paris por haber sentenciado que Afrodita era más hermosa que Hera y Atenea.

Pero Eneas era hijo de Afrodita, fruto de un romance que la diosa del amor tuvo con el mortal Anquises en el monte sagrado Ida. Para salvar a su hijo Eneas, Afrodita pidió a Poseidón que hiciera cesar la tempestad y salvara la vida de los troyanos sobrevivientes y pudieran seguir su penoso viaje.

Aceptó Poseidón el ruego de Afrodita, pero puso una condición: “Ahuyenta todo temor —dice Virgilio que Poseidón le expresó a Afrodita—. Llegará (Eneas) seguro, como deseas, al puerto del Averno. Solo llorará a uno de los suyos, perdido en los abismos del mar; una sola vida se sacrificará por el bien de muchos”.

La vida que se sacrificó fue la de Palinuro, pero no por casualidad sino porque era muy querido por Eneas. Pero el sacrificio de Palinuro no fue solo de su vida. Hasta después de muerto fue sacrificado, pues por no haber sido sepultado ni incinerado su cadáver, como mandaban los dioses, su alma no podía entrar al otro mundo ni disfrutar el descanso eterno.

Cuenta Virgilio que cuando Eneas llegó a Cumas, antigua colonia griega establecida en territorio italiano, la Sibila le vaticinó que enfrentaría penurias tan grandes o peores como las que ya había sufrido. Le pidió entonces Eneas, a Sibila, que lo acompañara al infierno, como se le llamaba al mundo de los muertos, para buscar allí a su padre, Anquises, y pedirle sus sabios consejos.

Acompañó Sibila a Eneas y al llegar a las puertas del infierno encontraron la sombra (el alma) errante y sufriente de Palinuro. Eneas le rogó a Sibila que ayudara al alma de su amigo a entrar en el otro mundo, pero ella, era poderosa solo por su don de la adivinación y no podía hacer tanto como eso. Lo que sí pudo hacer Sibila fue vaticinar que los asesinos de Palinuro serían castigados con toda clase de desgracias, hasta que le erigieran un monumento en el lugar donde lo mataron y le dieran su nombre a ese lugar, para que de esa manera fuera honrado para siempre.

Y así fue. Ese lugar se llama hasta hoy Cabo Palinuro y forma parte de un gran centro turístico que, por su belleza paisajista, su historia y leyenda, fue declarado Patrimonio de la Humanidad.

Palinuro era un experimentado marinero, pero a la medianoche se queda dormido sobre el timón de la barca de Eneas, cuando los sobrevivientes de Troya huyen hacia Italia. Un movimiento brusco de la nave lo hace caer al agua, nadie se da cuenta del accidente y una corriente marina arrastra a Palinuro y lo conduce sano y salvo, aunque extenuado, a unas playas de las costas italianas.

Columna del día Opinión La Eneida sacrificio Troya archivo

COMENTARIOS

  1. Ricardo Tinoxo D
    Hace 13 años

    Disculpe mi ignorancia.
    Eneas, ¿ era griego o troyano?
    Aprovecho para decirle, que no me pierdo uno solo de sus artículos.
    Gracias

  2. Trebolar
    Hace 13 años

    Me recuerda una acción ejecutada en el ’78 en contra de un valiente periodista que dijo una vez «Cada quien es dueño de su propio miedo» cobardemente asesinado en una esquina avenida Bolivar, planificado por disque muchachos que esperaban aprobechar el polvorín que se armaría. Hoy grandes terratenientes y millonarios con la sangre derramada por idiotas que soñaron con una patria libre. Haber quien sera el Palinuro que encienda la mecha y despierte la conciencia de esta epoca, con su sacrif

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