Querida Nicaragua: Qué suerte la que tienen estos camaradas. El mundo entero descubre sus patrañas y sinvergüencerías, sus tenebrosos planes inconfesables y misteriosos, y todo pasa sin pena ni gloria.
No es que tengan suerte, me dijo un amigo entendido en la materia. Es que siguen los consejos de los apóstoles: “Sed astutos como serpientes y cándidos como palomas”. En esto copiaron al pie de la letra, pero para mal, lo que los primeros cristianos hacían para proclamar el evangelio.
Resulta que a los susodichos señores camaradas les descubren un enorme barco que supuestamente va cargado con azúcar y que ha salido de Cuba con rumbo a Corea del Norte, ambos países comunistas. Según el manifiesto donde se detalla la carga el barco llevaba 250 mil sacos de azúcar. Lo raro fue que los sacos iban sueltos, uno a uno, cuando usualmente se embalan convenientemente en grupos grandes para que una grúa pueda sacarlos con facilidad. De modo que mandar 250 mil sacos de azúcar sueltos significa poner a un ejército de hombres sacando saco por saco.
Las autoridades panameñas descubren que debajo del cargamento de azúcar viene un enorme cargamento: 240 toneladas métricas de armamento “defensivo obsoleto”, según dice la Habana, dos complejos coheteriles antiaéreos, nueve cohetes en partes y en piezas, dos aviones Mig 21 Bis y 15 motores de este tipo de avión. Armamento que va, dice La Habana, para ser reparado en Corea del Norte y luego devuelto a Cuba.
Y si todo es tan claro y tan limpio, ¿por qué razón el armamento no fue declarado en el manifiesto a la entrada del Canal de Panamá? Y si todo es legal, ¿por qué la tripulación del barco se negó a declarar ante las autoridades panameñas?
Los estibadores panameños siguen sacando sacos de azúcar uno a uno y unos días más tarde descubrieron otra bodega en el barco con más armamento del mismo tipo.
El primer día la noticia se publicó en titulares de regular tamaño. Silencio total de los camaradas. Dos días más tarde la noticia se publicó en páginas interiores y en caracteres de menor tamaño. El gobierno panameño ha retenido al barco y a la tripulación declarando que aquello es un contrabando de armas. Los gobiernos del Alba calladitos y los gobiernos democráticos de América tampoco han dado ninguna declaración en contra de la intocable y sacrosanta tiranía cubana. El único que habló fue el expresidente Uribe, quien afirmó tener noticias fidedignas de que el embarque iba para Ecuador y que luego iría rumbo a Colombia. Nadie le hizo caso.
El dictador otoñal ya dijo la última palabra. Declaró que la noticia del embarque fue manipulada. Hoy en día nadie dice nada y si sale algún cable con referencia al problema del barco norcoreano, aparece en una columna de una pulgada, abajo y a la izquierda en cuarta o quinta página.
Total. Aquí no ha pasado nada. CNN habló media hora y nada más. Ismael Cala no ha tocado el tema, no parece tener interés, Andrés Openheimer tampoco. Suerte loca la de estos camaradas, hacen lo que quieren y la democracia calla. Si fuera al revés estarían quemando llantas.
Me dijo mi amigo: es que nosotros somos tontos, nos dan atolillo con el dedo.
El autor es director general de Radio Corporación .
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