LA PRENSA/ C. TORREZ
Carla Torres y Lucía Navas
El Gobierno debe acelerar la reforma al Instituto Nicaragüense de Seguridad Social (INSS) para evitar que la presión financiera por el pago de la pensión reducida a los ancianos que no lograron completar las 750 semanas de cotización provoque un incremento del déficit de dicha institución.
Mario Arana, expresidente del Banco Central de Nicaragua (BCN), considera que el pago de la pensión reducida, así como la próxima reforma al Sistema de Pensiones, serán elementos de presión a la sostenibilidad de las finanzas públicas.
Recordó que el tema será de mucha atención de parte de la misión del Fondo Monetario Internacional (FMI) que estará esta semana en Managua.
“Si de repente el déficit (del INSS) se torna insostenible, si no hay que con qué pagar las pensiones, obviamente se va a tener que hacer algo del lado fiscal”, indica Arana.
Eso significaría que si el INSS no eleva sus ingresos para evitar que su déficit se agudice, le tocará al Ministerio de Hacienda destinar recursos del Presupuesto General de la República, que se alimenta a través de los impuestos, para salvarlo.
Entonces —señala Arana— tener solvente el Seguro Social y asegurar que actuarialmente es sostenible es básico para los asegurados y para el Sistema de Pensiones que el país ha construido.
El Gobierno convocará en los próximos días a empresarios y sindicatos para negociar la reforma al INSS. Se ha prometido no elevar la edad de jubilación y las semanas de cotización.
Con el último grupo el objetivo de la UNAM es que completen el requisito a través del seguro facultativo a fin de calificar para la pensión reducida.
“Nadie puede ir al banco si no tiene ese documento que es la acreditación, la cual indica que ya es un pensionado y puede cobrar su pensión”, afirma Alma Mendoza, vicepresidenta de la UNAM.
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¿Qué opciones quedan? Aumentar el número de afiliados para que haya más aportaciones es la forma idónea, pero Arana recuerda que el ritmo de creación de empleos formales aún es insuficiente para solventar al INSS. Ajustes más complicados como elevar gradualmente las tasas de contribuciones son parte de las opciones del Gobierno.
ACELERAN CRISIS
El jueves pasado el asesor presidencial para asuntos económicos, Bayardo Arce, afirmó que “no hay” dinero para pagar la pensión reducida. Alertó que incluir esta obligación haría que los recursos líquidos del INSS se terminen antes del 2016.
Arana señala que las dificultades del Sistema de Pensiones de Nicaragua es similar al del resto de países, entre otras cosas, “porque la gente está viviendo más y por tanto demanda por más tiempo recibir una pensión”.
“Lo que hemos sabido siempre es que tenemos un horizonte limitado de solvencia (financiera), (y) va a llegar un punto donde básicamente te comés las reservas y eventualmente te quedás sin recursos para redistribuir pensiones”, afirma Arana sobre la situación del INSS.
Considera que cualquier cosa que añada presión a esas tendencias debilita al Sistema y por tanto no pueden postergarse los cambios que le “den sanidad”.
HOY POR PRIMERA VEZPENSIÓN REDUCIDA
Hoy miles de adultos mayores en el país reciben por primera vez su pensión reducida de vejez, luego de una lucha larga, cansada y dolorosa. La Unidad Nacional del Adulto Mayor (UNAM) durante cinco años reclamó su derecho, pero fue hasta que hubo una fuerte presión social que el pasado 19 de julio el presidente inconstitucional Daniel Ortega aprobó la pensión reducida a través del decreto presidencial 28-2013.

Este primer mes, el INSS desembolsará 18 millones de córdobas (unos 720,000 dólares) para pagar la pensión reducida a 10,951 jubilados mayores de 60 años y con al menos 250 semanas cotizadas.
El dinero se retirará en los bancos, por el mismo sistema que el Gobierno da el bono solidario. Según el rango de semanas cotizadas, los “viejitos” obtendrán entre 1,200 y 2,800 córdobas mensuales. (Colaboración de Saúl Martínez).
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