Los partidarios del presidente derrocado en Egipto, el islamista Mohamed Mursi, han apostado por seguir sus movilizaciones, ignorando la amenaza del gobierno interino del país, que encargó el miércoles a la policía que ponga fin a las sentadas de los manifestantes, haciendo temer nuevos disturbios violentos.
«No va a cambiar nada», declaró un portavoz de la coalición islamista a favor de Mursi, Gehad El-Hadad, ante la pregunta de si iban a cesar las sentadas. Este nuevo movimiento en el pulso del nuevo gobierno interino, apoyado por el ejército, que destituyó a Mursi el pasado 3 de julio, y los Hermanos Musulmanes, la formación del exmandatario, llega en plenos esfuerzos diplomáticos para hallar una salida política al conflicto, incluyendo la visita de varios responsables extranjeros.
Mientras, la justicia ha dado un nuevo golpe a los Hermanos Musulmanes, anunciando que su Guía Supremo, Mohamed Badie, en paradero desconocido, y al menos otros dos dirigentes de la cofradía, ya en prisión, serán juzgados por «incitación a la muerte» de manifestantes.
Después de graves episodios violentos en las últimas semanas cerca de las sentadas pro-Mursi en las plazas Rabá Al-Adawiya (noreste de El Cairo) y Al-Nahda (cerca de la Universidad de El Cairo), donde hay miles de islamistas acampados, el nuevo poder egipcio ha considerado que estas protestas «ya no son aceptables». Apoyado de alguna manera por la movilización masiva del viernes en respuesta a la llamada del ejército a los egipcios como para darle la orden de acabar con el «terrorismo», el gobierno «ha encargado al ministro del Interior tomar las decisiones adecuadas» ante las sentadas, consideradas «amenaza para la seguridad nacional», lo que ha hecho temer una intervención inmediata de la policía.
– «RECETA PARA UNA CATÁSTROFE»
Washington llamó a Egipto a respetar la libertad de reunión, mientras que Amnistía Internacional (AI) denunciaba que era «receta para una catástrofe». Para el ministro de Industria y Comercio egipcio, Munir Fajry Abdelnur, el comunicado oficial «no deja lugar a la interpretación. Está claro que el ministerio del Interior ha recibido luz verde para tomar las medidas necesarias en un marco legal». Este ferviente opositor de Mursi expera que «se haga con las menos pérdidas humanas posibles».
Los partidarios del presidente derrocado tras manifestaciones masivas contra él y desde entonces retenido en un lugar secreto, rechazaron la amenaza y devolvieron la acusación de «terrorismo» contra las autoridades, sin que hubiera tensiones por el momento en la plaza de Rabá Al-Adawiya, en Ciudad Nasr, el más importante asentamiento de los pro-Mursi.
En cuanto al momento político, las llamadas internacionales se multiplican a favor de una solución política del conflicto y una transición que incluya a todos los partidos, también a los Hermanos Musulmanes, prohibidos durante décadas con el anterior régimen, liderado por Hosni Mubarak, eliminado del poder en 2011 por una revuelta popular.
El ministro alemán de Asuntos Exteriores, Guido Westerwelle, llegó el miércoles por lan oche a El Cairo, donde el enviado especial de la Unión Europea (UE) a Oriente Medio, Bernardino León, también es esperado, al día siguiente de que se marchara la jefa de la diplomacia europea, Catherine Ashton.
– UNA DELEGACIÓN DE LA UA HA PODIDO VER A MURSI
Westerwelle quiere apelar a una «vuelta rápida a la democracia» tras poner el jefe del ejército y ministro de Defensa, el general Abdel Fatah Al-Sisi, nuevo hombre fuerte del país, a un gobierno interino dirigido por el presidente de transición Adly Mansur.
El presidente estadounidense, Barack Obama, enviará la próxima semana a dos influyentes senadores, Lindsey Graham y John McCain, a El Cairo para presionar al ejército y que organice elecciones generales, acelerando el retorno al poder civil.
Una misión de la Unión Africana (UA) ha podido reunirse con Mursi, bajo una demanda de detención preventiva, y Ashton fue el martes la primera persona autorizada por los militares para verle.
Las nuevas autoridades han rechazado que Mursi vaya a tener papel político alguno en el nuevo gobierno, rechazando la petición de sus partidarios de ver al primer presidente elegido democráticamente en el país de nuevo en el cargo. El ministro de Asuntos Exterioers, Nabil Fahmy, aseguró que los islamistas pueden «participar en la redacción de la Constitución y de las leyes electorales» a condición de que paren los actos violentos, pero los Hermanos Musulmanes no parecen dispuestos a retomar contacto con las autoridades «ilegítimas», según ellos, y han repetido que no dialogarán más que cuando sus dirigentes sean liberados.
En total, los disturbios en manifestaciones pro y anti-Mursi y los ataques contra las fuerzas de seguridad en el Sinaí han provocado más de 300 muertos desde finales de junio. El sábado, 82 personas fallecieron en los enfrentamientos entre islamistas y fuerzas del orden en El Cairo.