Aquí nadie cree el cuento de que somos una potencia beisbolera. No lo somos. No producimos talento de exportación de forma consistente. A veces incluso, nos cuesta disponer de figuras relevantes a nivel local.
Aun con eso, el entusiasmo por el beisbol no se ha perdido. Se practica de forma masiva y últimamente cuenta con un notable impulso que ha permitido su expansión por todo el país, incluso a nivel superior.
Pero el estadio nacional ha hecho falta desde 1972, cuando el terremoto lo destruyó. Y, a pesar de visibles esfuerzos por mantenerlo en pie, se fue volviendo añejo, inseguro, poco práctico y además feo y desaliñado.
Todo cambiará ahora con el nuevo estadio que será construido en la zona norte de la Universidad de Ingeniería, en un proyecto grande, impulsado por el gobierno de Taiwán, con el complemento del Gobierno nica.
De acuerdo con lo que se ha explicado, será una edificación moderna, práctica y con los estándares de calidad que exige el beisbol profesional. Se informa, que para el 2016, debe estar concluido.
Respecto a su capacidad, se habló de 15 mil personas, es decir, cinco mil menos que el actual. Me parece apropiado. Es una cantidad estimable que vemos solo en las Finales. Pero no se va esperar hasta ese momento, para hacerle los ajustes.
Y no se le puede poner una capacidad mayor, porque el mantenimiento puede ahogar el proyecto. Además se indicó que el personal que lo va a administrar será en un inicio taiwanés, pero que se capacitará gente nica.
El proyecto del estadio ha comenzado a caminar. Ojalá pueda llegar a su final.
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