Ramón H. Potosme
Disciplina partidaria versus libertad de pensamiento
Desde el 2008 el gobernante Frente Sandinista de Liberación Nacional ha tomado por la fuerza muchos de los cargos de elección popular, gracias al control que ejerce sobre el Consejo Supremo Electoral (CSE). Para sus dirigentes pareciera ser que es correcto, mientras la otra parte de la población tiene otra concepción del acceso al poder y del ejercicio.
El liderazgo del FSLN centrado en Daniel Ortega y Rosario Murillo ha defenestrado a alcaldes, vicealcaldes, candidatos en el 2012 y recientemente a dos diputados. Para ellos todo debe girar en torno a la voluntad de Ortega.
Libertad de pensamiento
Para el analista Carlos Tünnermann los ciudadanos y los funcionarios públicos gozan de la libertad de actuar en base a su conciencia y sus valores éticos y morales y que para ellos existe sustento en las leyes y la Constitución.
Consideró que un legislador, si no estuviera de acuerdo con las directrices del partido, puede votar en contra de las decisiones, puesto que una vez que es electo, tiene independencia de criterio y es un funcionario de todo el pueblo y no únicamente de un sector de la población. “No está sujeto a una disciplina ciega”, señala.
Para Tünnermann, en un partido democrático cabe el disentimiento, la discusión y cabe que un diputado diga no estoy de acuerdo y vote en contra. Considera que la disciplina partidaria no es que un diputado pierda su criterio, valores, principios y que se le pida hacer algo que va en contra de sus principios.
Para el analista, desde que Daniel Ortega controla el FSLN no existe más voluntad que la de él y que ha quedado demostrado que quien disiente cae en desgracia, tal es el caso del exalcalde de Managua Dionisio Marenco. Consideró que si la militancia, los cercanos a los líderes o el liderazgo argumentan que hay diálogo interno, debe ser cómo el que Ortega presenta cuando habla ante las multitudes. Eso en realidad, para el analista se trata de un monólogo.
Para Tünnermann un partido democrático promueve la discusión y conviven diferentes opiniones, sus miembros se sienten libres de expresar con toda claridad sus posiciones.
William Grigsby: “Así funciona el Frente, no te enredés”
El periodista orteguista William Grigsby, a quien se le miró aplacando las protestas por los dedazos en los diferentes municipios del país, se refirió recientemente al tema de la destitución de la diputada Xochilt Ocampo en su programa Sin Fronteras. Entonces explicó la manera en cómo ven y cómo funciona el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN).
Según Grigsby, a diferencia de cuando no eran gobierno, ahora, los cargos públicos no son por mérito propio sino que su partido asigna una responsabilidad para asumir tareas y estas bien pueden ser como alcaldes, diputados o concejales. Una vez en el cargo están supuestos a cumplir con las directrices del partido sandinista.
Indica que quien llega a un cargo público es porque hubo una maquinaria que defiende votos y trabaja para que la persona resulte electa y, en el caso de los diputados, una vez que lleguen a la Asamblea Nacional, deben responder, según Grigsby, a las directrices del partido.
Para el periodista, en la bancada sandinista hay discusiones y discrepancias, pero una vez tomada una decisión todos deben cerrar fila. “No estás por ser fulanito de tal, sino por ser militante y tener determinada representatividad y se te ha asignado una responsabilidad partidaria. No cumplís, entonces no podes tener esa responsabilidad. Es así. Y de eso se habló muy claro con todo mundo antes de ser candidato a cualquier cargo público, a todos se habló en esos términos”, dijo Grigsby.
Para el comunicador, además en el país el sistema electoral establece el voto por planchas y en la boleta se vota por el partido y no por la persona.
En el caso de Ocampo, indicó que presentaba, desde hace un tiempo, un comportamiento contrario a lo que ellos consideran disciplina partidaria, que tiene su punto máximo en la discusión de la Ley del Canal Interoceánico en la que ella no votó a favor.
Para Grigsby, esa responsabilidad que el FSLN le asigna a sus militantes en cargos de elección popular es lo mismo que para secretarios políticos o cargos en los barrios. Estos últimos, si no cumplen con las directrices, son removidos de sus puestos y lo mismo sucede con cargos públicos.
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