Luis Eduardo Martínez M.
En el corredor de la casa de madera en que viven, en la cima de un cerro, en la comunidad El Zapote, municipio de Matagalpa, madre e hijo se funden en un cálido abrazo. Él la besa en la frente y ella cariñosamente le bendice expresándole además: “Me siento muy orgullosa de vos”.
Pero, las emociones de Vilma Cantillano parecen encontradas sabiendo que por primera vez Hadson Raúl Jarquín Cantillano, el cuarto de sus cinco hijos, estará fuera de casa durante dos años y medio (a partid del 6 de agosto), tiempo en el que estudiará la carrera de Control de Calidad, en San Luis, Estados Unidos, becado por un programa de la embajada de ese país en Nicaragua.
“Aunque con dificultades, él se ha propuesto y se ha ganado esa beca”, dice la señora, mientras se autoconsuela en la despedida: “Por lo menos podremos estar comunicados por teléfono”.
Hadson Raúl es considerado como “un ejemplo” de esfuerzo por los habitantes de El Zapote, una comunidad a 35 kilómetros al este de Matagalpa, y en la Escuela Germán Pomares brindó su testimonio para alentar a los 62 alumnos y sus padres.
SIN SU PADRE
Hadson Raúl recuerda que “estaba pequeño” cuando su padre abandonó a la familia. Vilma y sus hijos tuvieron que trabajar la parcela de una manzana que poseen. Caminaba grandes distancias entre cerros y cruzando ríos para llegar a la Escuela Germán Pomares, donde estudió los primeros años y luego a la escuela de la vecina comunidad San Jerónimo, donde terminó la primaria en 2003.
También debía trabajar y ayudar a la familia labrando la tierra de su mamá, yendo a los cortes de café en las épocas de cosecha y a veces sustituyendo a algún maestro enfermo en El Zapote, para que los niños no perdieran clases. Por falta de recursos abandonó los estudios durante dos años, pero ahorró lo suficiente para continuarlos en la modalidad sabatina en el Instituto Rubén Darío, de Matagalpa. Siempre fue el mejor alumno de su grupo de clases.
Se bachilleró en el 2011. “En la ciudad los compañeros tenían acceso a bibliotecas, internet y todas las ventajas posibles, pero en el caso mío, estando en el campo, logré superar”, dijo el joven de 22 años.
Agradeció el apoyo de la Asociación Nicaragüense para el Desarrollo Sostenible (Anides), organización que a través de un programa de educación en El Zapote es enlace del Programa de Becas Semilla de la Embajada de Estados Unidos en Nicaragua y le colaboró con los trámites para aplicar a la beca.
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