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También señalan que la implementación de la “Likonomics” —políticas de reforma de mercado del premier de China— posiblemente inflijan a corto plazo a la economía pese a encauzar el crecimiento a un mejor camino a largo plazo.
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Una caída del precio del cobre de más del sesenta por ciento, el zinc reducido hasta una mitad y el petróleo por debajo de setenta dólares el barril. Es el destino que enfrentan los mercados de productos básicos del mundo si el crecimiento de China se hunde hasta tres por ciento en los próximos tres años, hipótesis que están examinando actualmente economistas en Barclays Plc.
No son los únicos que están desarrollando modelos basados en una declinación abrupta del crecimiento en la segunda economía más grande del mundo. Nomura Holdings Inc. estima una probabilidad de uno en tres de una caída aguda para fines de 2014, y Société Générale SA prevé un “riesgo no desdeñable” de un crecimiento inferior al seis por ciento este año y una probabilidad externa de una expansión media del tres por ciento para este semestre y el próximo.
Los esfuerzos del premier Li Keqiang por controlar un auge crediticio récord, evitar una burbuja en los precios de las propiedades y fortalecer las protecciones ambientales pueden llegar a profundizar la desaceleración de China e incrementar los obstáculos a la recuperación económica global.
Con un crecimiento que ya se encamina hacia un mínimo en 23 años, un aterrizaje difícil golpearía a los mercados de productos básicos, afectando a los exportadores de minerales como Australia, Brasil y Sudáfrica, y a mineras como BHP Billiton Ltd. y Rio Tinto Group, que han comenzado a frenar la expansión.
“Es muy delicado lo que están tratando de hacer porque frenar gradualmente es muy difícil, en parte porque es un mecanismo que se implementa solo y que puede convertirse en un círculo vicioso”, dijo Andrew Polk, economista en Pekín de Conference Board, un grupo de investigación con sede en Nueva York, que ve un crecimiento promedio de 5.5 por ciento en los próximos cinco años. “Existe una clara posibilidad de que la desaceleración se descontrole y no hay que descartar un traspié de la política”, advierte.
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