Ante el juez Luis Aláez, el maquinista de 52 años admitió haber cometido una imprudencia a los mandos del tren. El magistrado dictó para él libertad con cargos y también unas medidas cautelares, como la retirada de su pasaporte y la obligación de comparecer con una periodicidad semanal ante el juez. Antes de esa declaración en los juzgados, el magistrado entregó a las partes personadas en el caso una copia del atestado policial sobre el siniestro, ocurrido en Angrois a pocos kilómetros de la estación de Santiago.
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