Wendy Álvarez Hidalgo
Esta semana la Unión Europea (UE) tendrá dos nuevos socios: Honduras y Nicaragua, los países más pobres de Centroamérica. Guatemala, de las naciones más violentas de América Latina, se sumará en octubre; en tanto El Salvador y Costa Rica, las economías con mejor desempeño en el istmo, antes tendrán que resolver sus disputas con Italia por inconformidades sobre denominaciones de orígenes de seis tipos de queso y jamón.
Por ahora está previsto que finalmente el Acuerdo de Asociación (AdA) entre la Unión Europea y Centroamérica entre en vigencia el 1 de agosto solo para dos países, esto pese a que se hicieron varios intentos para que el pacto entrara en vigencia al unísono.
El Ministerio de Economía y Comercio de El Salvador lamentó a través de un comunicado la decisión de la Comisión Europea de no aprobar la vigencia del acuerdo para ese país. “El gobierno de El Salvador lamenta no poder gozar de los beneficios del Acuerdo de Asociación, a pesar de haber cumplido oportunamente todos los compromisos adquiridos con la Unión Europea para su entrada en vigor”, indicó el comunicado, según La Tribuna de Honduras.
Y es que El Salvador no solo tiene disputas con Italia, sino también con productos de Francia y España.
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Desde ahora los exportadores nicaragüenses lamentan los retrasos en Guatemala, El Salvador y Costa Rica. La gerente general de la Asociación de Productores y Exportadores de Nicaragua (APEN), Azucena Castillo, dice que aunque ese retraso no tendrá ninguna repercusión para Nicaragua, lo cierto es que finalmente no se logró el mensaje simbólico que hubiese significado que el tratado entrara en vigencia entre dos regiones y no entre países.
Castillo explica que los países debieron presentar desde hace algunos meses ante la Unión Europea sus observaciones comerciales, precisamente para evitar retrasos, pero al parecer solo Nicaragua y Honduras lo hicieron con tiempo suficiente para resolver sus oposiciones.
DOS REGIONES ASIMÉTRICAS
“Hubiese sido hermoso” la puesta en marcha del AdA como región, enfatiza. De hecho a nivel mundial, la asociación de dos regiones en bloque es una experiencia inédita, al menos hasta ahora. El Acuerdo de Asociación está basado en tres pilares: diálogo político, cooperación y un acuerdo de libre comercio, este último es el que entrará en vigencia primeramente. La experiencia, tiene mayor alcance aún al tratarse de dos regiones extremadamente dispares en cuanto a nivel de desarrollo y bienestar económico social.
La economía de la UE, medida en términos de producción de bienes y servicios, es actualmente mayor que la de Estados Unidos. Su Producto Interno Bruto (PIB) asciende en 2012 a 12,945 millones de euros.
Sus más de 500 millones de consumidores, casi el 7 por ciento de la población mundial, tienen un poder adquisitivo igual a 24,800 euros. El comercio de la UE con el resto del mundo representa aproximadamente un 20 por ciento de las importaciones y exportaciones.
Al otro lado del Atlántico, estará su socio, Centroamérica, que posee los niveles de desigualdades más elevados de América Latina. A excepción de Costa Rica, el resto de la región muestra bajos índices de desarrollo humano y la pobreza puede llegar a azotar al 44 por ciento de la población, como en el caso de Nicaragua.
El Ministerio de Economía y Comercio de El Salvador lamentó a través de un comunicado la decisión de la Comisión Europea de no aprobar la vigencia del acuerdo para ese país. “El gobierno de El Salvador lamenta no poder gozar de los beneficios del Acuerdo de Asociación, a pesar de haber cumplido oportunamente todos los compromisos adquiridos con la Unión Europea para su entrada en vigor”, indicó el comunicado, según La Tribuna de Honduras. Y es que El Salvador no solo tiene disputas con Italia, sino también con productos de Francia y España.
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