Gloria Picón Y Mábel Calero
Tanto monseñor Leopoldo José Brenes Solórzano, arzobispo de Managua, como monseñor Silvio José Báez, obispo auxiliar de la Arquidiócesis de la capital, hicieron un llamado al diálogo y a escuchar a ambas partes en el caso de los rearmados que se están agrupando en el norte del país, pero que el Ejército de Nicaragua insiste en calificar como delincuentes, aún cuando hay testimonios de campesinos y productores de la zona.
“Hay jóvenes que fueron agredidos brutalmente, físicamente, psicológicamente y despojados de algunas cosas, esperamos como Iglesia que por lo menos se abra una investigación sobre esto y saber que fue lo que pasó, quién es el responsable de esos hechos y que se haga justicia. La Policía tiene la obligación de esclarecerlo”, dijo monseñor Báez.
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“Yo creo que hay que escuchar a ambas partes, sin condenar a ninguna como mentirosa; si el Gobierno tiene una versión, la tiene porque probablemente tiene certeza de que en gran parte es así, y si algunos campesinos y habitantes de la región han dicho que hay rearmados, tampoco se puede descalificar, algo de verdad habrá. Yo creo que el camino es como siempre el diálogo, escuchar y saber que nadie tiene la verdad completa”, manifestó Báez, después de celebrar una misa en acción de gracias en el sector uno del Mercado Oriental, que hace cinco años fue destruido por un incendio, pero que ha resurgido de las cenizas.
Por su parte, monseñor Brenes en una visita a Jinotepe manifestó que es necesario que las autoridades dialoguen con los grupos armados que hay en el norte del país, a los que se quiere hacer pasar como grupos delincuenciales.
“Es una lástima, monseñor (Abelardo) Mata y Enrique Herrera que están en esas zonas ellos han tenido noticias y nos compartían que ellos conocen que hay grupos rearmados y que se han armado a nivel político. Mucho de ello se debe a la demanda que se hace al Consejo Supremo Electoral por no darles a tiempo la cédula, para que los ciudadanos puedan ejercer su derecho al voto y siempre hay retardación”, dijo Brenes.
En el mismo sentido, Báez agregó que el problema es muy complejo y que seguramente no tiene una sola cara, sino varias facetas. “Solo hablando, escuchándonos, tomándonos en serio vamos a poder resolver el problema. En Nicaragua no queremos ni delincuencia, ni que vuelva la violencia y la guerra al país, por lo tanto el camino es el que la Iglesia como sacramento de comunión entre los hombres propone, escuchemos, no nos descalifiquemos unos con otros, busquemos la verdad y busquemos solución”, insistió Báez.
Para Brenes esta situación pone en riesgo al país, por lo cual, en lugar de estar discutiendo si son o no grupos armados, se debe trabajar en buscar una solución.
“Es muy peligroso y lo lamentamos, porque siempre estos conflictos que comienzan en pequeños brotes, poco a poco se van como una bola de nieve engrandeciendo y es peligroso para la estabilidad del país, ojalá que nuestras autoridades tomen cartas en el asunto como lo hicieron con los ancianitos, yo creo que hay que escuchar las voces de las personas afectadas”, señaló Brenes.
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